Las conclusiones del departamento de estudios del BBVA Chile acerca de lo que se viene para la economía chilena en los próximos 5 años es deprimente.

El informe publicado es lapidario: dice que este gobierno dejará una pesada herencia económica para el próximo ocupante de La Moneda.

Dice que hay una alta probabilidad de que por primera vez desde el retorno a la democracia las clasificadoras de riesgo recorten la nota crediticia de la deuda soberana chilena. “El reciente cambio de outlook introducido por Fitch y S&P hace muy probable un downgrade a la clasificación de deuda soberana en los próximos meses”, dice el informe. Y agrega que “en caso de concretarse, tendría consecuencias adversas sobre el costo de financiamiento, dificultando aun más cualquier proceso de recuperación”.

BBVA dice que el compromiso con la regla fiscal está en juego. El informe afirma que el anclaje fiscal se perdió el 2009 y nunca más se recuperó. Da como ejemplo que en los últimos tres años, la economía creció 1,9% promedio y el gasto lo hizo en 5,7% promedio.

Los economistas del banco estiman que a 2021 la deuda pública representará 35% del PIB.

Según sus cálculos, este gobierno dejará gastos comprometidos por casi 1% del PIB sin financiamiento. Y el próximo gobierno tendrá que lidiar con esa estrechez fiscal de mediano plazo mediante una nueva reforma tributaria o simplemente abandonar el compromiso que Chile ha tenido con cumplir la meta de convergencia a balance estructural. “El documento dice que los riesgos al no cumplimiento de la meta de convergencia a balance estructural son altos, y esto queda patente al proyectar las holguras de gasto con las que cuenta el Fisco en los próximos años”.

“Los mayores riesgos al escenario fiscal están en el mediano plazo. Estimamos que las holguras fiscales de los próximos tres años serían negativas por US$ 2.960 millones (0,9% del PIB). La forma de corregir la inexistencia de holguras es compleja por cuanto requerirá recortes de gasto, incumplimiento del compromiso de convergencia al balance estructural y/o nuevas alzas de impuestos. Por cierto, esta decisión recaerá sobre el próximo gobierno”, dice el BBVA.

La “holgura fiscal” se definen como la diferencia entre el gasto compatible con meta y el gasto comprometido. En los dos últimos esa cifra ha sido negativa, “es decir, lo comprometido en gastos supera el nivel que se requiere para cumplir con la meta de convergencia a balance estructural. Dicho resultado ha sido construido con supuestos de PIB y demanda interna que, comparadas con las
proyecciones de mercado, son optimistas”, explica el informe.

El informe dice que la economía sigue en la UTI. Dicen que el gobierno puso el freno al gasto en forma drástica en el 4T de 2016 y de ahí el bajo crecimiento. A eso se debe sumar ahora el impacto que tendrá la huelga de Minera Escondida en el PIB del primer trimestre. BBVA estima que en febrero el crecimiento será negativo.

“El balance de riesgos internos y externos para este año sigue siendo negativo. Desde el punto de vista interno, no se ha disipado el riesgo que implicaría una respuesta tardía e insuficiente de la política monetaria. Otro elemento de riesgo que se suma este año son las elecciones presidenciales, las cuales ya están generando un amplio debate político en torno a reformas relevantes para diversos sectores y para la economía como un todo”, dice el documento.

Entre lo poco positivo que se encuentra en el informe es que el déficit efectivo de 2016 será menor a lo previsto. “El año 2016 cerró con un déficit fiscal de 2,8% del PIB, menor al déficit de 3,2% del PIB estimado por el Ministerio de Hacienda en septiembre, lo que a su vez implicó un menor uso de los Otros activos del Tesoro Público para financiamiento. Con esto, el déficit estructural fue de 1,6% del PIB”.

También concuerdan que el precio del cobre será más alto de lo que anticipaba el gobierno y el mercado este año, lo que proveerá algo de alivio a las arcas fiscales.

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