Debido a esto es común que algunos confundan sus problemas de salud con ciertas patologías, ignorando que en realidad el problema surge de alteraciones en este órgano.

Los trastornos intestinales suelen desencadenar una serie de síntomas digestivos que pueden interrumpir nuestra jornada al hacer que nos sintamos enfermos.

Es común sentir dolores abdominales, inflamación y otras molestias estomacales que, de hecho, pueden ser recurrentes dependiendo del factor que lo origine.

No obstante, dado que la salud intestinal interfiere en procesos como la segregación de algunas hormonas y la salud inmunitaria, es frecuente que sus enfermedades también se manifiesten con reacciones en otros sistemas del cuerpo.

Debido a esto es común que algunos confundan sus problemas de salud con ciertas patologías, ignorando que en realidad el problema surge de alteraciones en este órgano.

Por tal razón, en esta oportunidad queremos compartir 8 señales que, aunque pueden darse por otros factores, suelen indicar que el intestino no está del todo bien.

1. Ansiedad y depresión

Resulta bastante extraño vincular el funcionamiento del intestino con las emociones pero, por raro que parezca, este tiene mucho que ver.

En este órgano se origina cerca del 70% de la serotonina del cuerpo, es decir, el neurotransmisor relacionado con la felicidad y el bienestar.

La disminución de esta sustancia química provoca bajas en el estado de ánimo y, a su vez, afecta funciones fisiológicas como la digestión.

2. Niveles altos de glucosa

La prediabetes y la diabetes son trastornos crónicos que se originan por la acumulación excesiva de azúcar en la sangre.

Estas condiciones pueden producirse a partir de un mal funcionamiento intestinal, dado que las bacterias que habitan en el sistema pueden alterarse y desencadenar dificultades en los procesos metabólicos que transforman la glucosa en fuentes de energía.

3. Enfermedades cutáneas

Las erupciones cutáneas, como las que produce el acné, y afecciones como el eccema pueden sugerir dificultades en el intestino, específicamente por alteraciones en la actividad de las bacterias que lo colonizan.

Por ejemplo, un trastorno conocido como intestino permeable, caracterizado por la dificultad en la digestión de algunas partículas de los alimentos, desencadena una respuesta inflamatoria que, la mayor parte de las veces, es evidente sobre la piel.

4. Problemas digestivos

La inflamación abdominal, los gases y la diarrea son señales evidentes de una fuerte alteración en la flora bacteriana que protege el intestino.

Si bien son síntomas que surgen de varias enfermedades estomacales, hay que tener en cuenta que su origen puede ser un desorden intestinal.

Este puede generarse por la acumulación excesiva de sustancias de desecho, además de dificultades en la digestión de algunos alimentos.

5. Mal aliento

La halitosis, lo que todos conocemos como mal aliento, puede tener su origen en el desequilibrio microbiano del intestino.

Aunque estas alteraciones generan reacciones en el estómago, un gran número de casos llegan a transportarse hacia otras áreas del cuerpo, entre las que se incluye la boca.

Se puede identificar cuando, por ejemplo, pese al uso de enjuagues bucales y remedios externos, el mal olor no desaparece.

6. Dificultades para dormir

Los problemas para conciliar el sueño alertan de un desequilibrio en las sustancias químicas que segrega el cerebro para dormir bien.

Una de estas es la serotonina, un neurotransmisor que, como ya mencionamos, se produce en gran parte a nivel intestinal.

Cuando sus niveles disminuyen, o están fuera de lo normal, es habitual tener insomnio e interrupciones de sueño durante el periodo de descanso.

7. Deseos de comer azúcar

Los desequilibrios que sufren las bacterias por el consumo habitual de azúcares y dulces se pueden traducir en el deseo insaciable de continuar comiendo esta variedad de alimentos.

Las bacterias se van adaptando a que esta sustancia es su sustento y, cuando sus niveles comienzan a reducirse, exigen al cerebro más provisiones.

Como resultado aparece la ansiedad de comer más de lo normal y, a mediano y largo plazo, conduce al sobrepeso.

8. Intolerancias alimentarias

Las intolerancias alimentarias, como al consumir lactosa o gluten, son el subproducto de las dificultades que tiene el intestino para digerir por completo este tipo de sustancias.

Se trata de una condición conocida como intestino permeable que, al dificultar la descomposición de los alimentos, genera una respuesta inflamatoria que afecta tanto la digestión como el sistema inmunitario.

Es primordial identificar estos problemas, dado que su falta de tratamiento puede derivar en enfermedades de mayor cuidado.

En conclusión, aunque lo normal es sentir molestias digestivas, un intestino enfermo también puede afectar la salud emocional, cutánea y metabólica.

Es primordial consultar al médico ante cualquier sospecha, sobre todo si los síntomas persisten o aparecen de forma recurrente.

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