Pese a las negociaciones que intentaron evitarlo, y al retraso del cronograma inicial de la tramitación, el senador Pedro Araya logró imponer su postura en la comisión de Constitución del Senado que ayer discutía el proyecto que despenaliza la interrupción del embarazo en tres causales.

El ex militante de la Democracia Cristiana, con el apoyo de ese partido, presentó una indicación al proyecto de aborto que buscó modificar la redacción del Ejecutivo en lo relativo a la objeción de conciencia, y en vez de que esta solo pudiera ser invocada por el médico que lidera la intervención, la extendió a todo el equipo participante. Lo anterior generó la irritación del Gobierno.

Esto lo logró gracias al respaldo que obtuvo en Chile Vamos, ya que los senadores Hernán Larraín (UDI) y Alberto Espina (RN) le dieron su voto a favor.”Perfectamente podríamos dar un paso más y decir que el Estado tiene conciencia”, reaccionó molesto el ministro de Justicia, Jaime Campos, tras la votación de ayer de la instancia. E

sta especie de “gallito” entre Araya y el Gobierno estuvo marcada por la relación amorosa que mantiene el parlamentario con la ex titular de Justicia, Javiera Blanco. En paralelo a la tramitación del proyecto de aborto, la ex ministra fue sindicada como una de las responsables de la crisis que enfrenta y mantiene el Sename, luego que los integrantes de comisión investigadora de Cámara elaboraran un informe sobre lo ocurrido al interior del servicio.

Algunos legisladores, como la diputada Camila Vallejo (PC), deslizaron la idea de que Araya estaba intentando negociar su aprobación a aborto con que no se hiciera la acusación de “negligencia inexcusable” en contra de Blanco.

En La Moneda aseguraron a Emol “que todo puede ser revertido en la Sala”, en donde el proyecto se revisaría desde la próxima semana tras ser analizado en la comisión de Hacienda.

Sin embargo, lo ocurrido entorpece la forma en que quería el Ejecutivo que se tramitara y pone en duda el respaldo que le dará la Democracia Cristiana.

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