Entre septiembre y octubre de este año, las comunas de Cerrillos, Pedro Aguirre Cerda, Santiago, San Miguel, San Joaquín, Ñuñoa y Providencia se verán beneficiadas con la apertura de la Línea 6 del Metro, cuya marcha blanca sin pasajeros dio por iniciada este martes la Presidente Michelle Bachelet.

Los vecinos de estas siete comunas no sólo contarán con un acceso al tren subterráneo y una mejora en la calidad del servicio que reciben del transporte público, sino que también notarán una serie de cambios en sus barrios, muchos de ellos iniciados incluso con el sólo anuncio del nuevo recorrido.

El urbanista y decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo (UDD), Pablo Allard, aseguró a Emol que “lo primero que vamos a ver es que va a bajar bastante la presión en la Línea 1, porque va a ver redistribución de viajes, esto no va a ser de un sólo golpe, sino que va a ser de golpe en la medida en que las personas vayan experimentando, haciendo rutas nuevas, cambiando un poco sus patrones de movilidad tradicional”.

Afirmó que la presión no sólo bajara para la Línea 1, sino que también para el transporte de superficie en las zonas donde hayan estaciones, ya que los vecinos preferirán el servicio subterráneo a los buses o automóviles.

Para Rodrigo Troncoso, investigador de Libertad y Desarrollo, “si se repite lo que ha ocurrido con otras líneas, la cantidad de público que van a traer las nuevas líneas debería ser mayor incluso a lo esperado según los cálculos técnicos de demanda”.

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