Fuertes sorpresas golpearon las expectativas del mercado esta semana en materia económica. Mientras el pasado miércoles el dato de actividad registró un avance de 1,3% en mayo (muy por debajo de las perspectivas de los agentes), ayer el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que la inflación en junio se contrajo 0,4% (el menor dato mensual desde diciembre de 2014), también sorprendiendo a la baja a los economistas que en promedio apostaban a un registro nulo. De esta forma, el indicador acumuló un 1,1% al sexto mes del año (el más bajo para un primer semestre desde 2013) y anualmente se ubicó en 1,7% su nivel más bajo desde octubre de 2013.

Ambas cifras, pusieron en jaque el escenario base del IPoM del Banco Central dado a conocer a hace poco más de un mes, dado que éste apuntaba a un IPC que se acercaría al piso del rango meta de 2%-4% en estos meses de invierno, sin prever que la medición cruzaría el piso de este rango, con lo que el mercado ya adelantan una reapertura del debate por nuevos recortes de la tasa de interés, que actualmente se ubica en un 2,5% y sobre la cual el BC tiene un sesgo neutro, ambos factores que deberá ponderar en su reunión del 13 de julio.

Así lo consignó BBVA Research, quienes aseguran que esta es “una genuina sorpresa para el escenario de inflación del Banco Central, que no esperaba registros negativos en este ítem para el resto del año”.

Además, en su informe, el banco de la plaza remarcó el componente de bienes del IPC SAE, que mostró una caída de 0,9% en junio, algo “no visto desde que existe esta canasta (desde enero de 2014)”, con lo que aseguraron que esto “evidencia factores que van más allá de la simple apreciación del peso de las últimas semanas y nos habla más bien de una canasta muy apagada”.