La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta que la gonorrea es cada vez más difícil de tratar, “y a veces incluso imposible”. El organismo afirma que esto se debe a la creciente resistencia de esta enfermedad de transmisión sexual ante los antibióticos, especialmente a “los más antiguos”, que suelen ser más baratos.

La OMS, que basó su estudio en datos de 77 países, estimó que la dolencia es contraída cada año por 78 millones de personas. De ellas, 35,2 millones residen en la región del Pacífico occidental, 11,4 en el Sureste asiático, 11,4 en África, 11 en las Américas, 4,7 en Europa y 4,5 en el Mediterráneo oriental.

“A más largo plazo, nos hará falta una vacuna para prevenir la gonorrea”, advierte el doctor Marc Sprenger, que dirige el Departamento de Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS. El organismo indica que para evitar la enfermedad hay que adoptar “comportamientos sexuales más seguros, en particular el uso correcto y regular del preservativo”.

“La bacteria responsable de la gonorrea es especialmente inteligente. Cada vez que utilizamos un nuevo tipo de antibiótico para tratar la infección, la bacteria evoluciona para resistirlo”, detalla la doctora Teodora Wi, que resalta que es necesario trabajar en “nuevos medicamentos”. Actualmente, solamente tres fármacos están en desarrollo.

Sin tratamiento, la gonorrea puede acarrear serios problemas de salud a largo plazo, como infertilidad y la enfermedad pélvica inflamatoria. Además, durante el embarazo puede causar ceguera permanente a los bebés.

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