Polémica causo el recorrido del llamado “Bus de la Libertad” por la Alameda, el cual intenta generar conciencia sobre la “ideología de género” que está detrás de las nuevas tendencias educativas en materia de sexualidad y que se imparten especialmente a niños.

El bus circulo con la frase “con mis hijos no se metan. Nicolás tiene derecho a un papá y una mamá”, en clara alusión al libro infantil gestionado por el Movilh en conjunto con la JUNJI (Junta Nacional de Jardines Infantiles) “Nicolás tiene dos papás”.

La iniciativa del bus parte de ONGs dedicadas a difundir los riesgos de no respetar el derecho preferente de los padres en la educación de sus hijos y en protesta por la implementación de una educación sexual basada en “la ideología de género” a espaldas de los padres. Las organizaciones detrás de la iniciativa son CitizenGo, Padres Objetores de Chile y el Observatorio Legislativo Cristiano, y contra las cuales, representantes del Movilh amenazaron con entablar acciones legales en su contra.

Cabe recordar que la “ideología de género”, que es patrocinada en Chile por la Fundación Iguales y el Movilh y en parte, por algunos sectores de la actual Nueva Mayoría, pretende enseñar que las realidades de hombre y mujer no corresponden a un elemento natural, sino que son construcciones culturales. Los roles de hombre y mujer serían así imposiciones de la sociedad y la familia.

Es decir, hoy en día un niño o niña los es porque el entorno cultural y familiar lo obliga, lo que después se transforma en la adquisición de roles dominantes o de dominado según si la imposición de una sexualidad fue femenina o masculina.

Para los defensores dela “ideología de género” la única forma de evitar esto sería eliminando cualquier diferencia entre niños y niños u hombres y mujeres.

En este contexto se ve a la familia y a los padres como partes del problema de esta supuesta imposición de sexualidad y la idea por tanto, es evitar que las familias, y en especial  los padres “obliguen” a sus hijos a vivir la sexualidad que determina su naturaleza física, para lo cual, los defensores de “la ideología de género”, señalan que la escuela debe cumplir un rol fundamental, en el sentido de poder ser el espacio, (sin interferencias de los padres o las familias), en donde se le podría enseñar a los niños que la sexualidad no es una imposición de la naturaleza, sino que una realidad abierta.

La escuela sería la llamada a terminar con la división entre lo femenino y lo masculino a través de programas educativos especiales, con lo cual la desigualdad entre mujeres y hombres desaparecería.

Ante esta toma de conciencia que intentan poner en el debate los patrocinadores del llamado “Bus de la Libertad”, el Movilh y la Fundación Iguales han demostrado que la tolerancia, el respeto y la apertura al dialogo solo es válida cuando se piensa igual que ellos, pues de lo contrario, los afectados son merecedores de amenazas de acciones judiciales e incluso violencia física, como pudo verse el día de ayer en donde adherentes de ambas organizaciones comenzaron a golpear y rayar el bus, además de amenazas a  los participantes del recorrido del bus, el cual tuvo que ser escoltado por carabineros ante la violencia de los defensores de la “ideología de género”.

Como lo han manifestado varios medios de comunicación en sus editoriales y en cartas al director, se podrá estar en contra de lo que plantean los patrocinadores del Bus de la Libertad, pero en una sociedad democrática el pensar distinto no puede ser objeto de la persecución y violencia con que se manifestaron el día de ayer, partidarios del Movilh y la Fundación Iguales.

Por última, la vocera de la iniciativa, Marcela Aranda, aseguró que habían acordado realizar tres vueltas y posteriormente estacionar el vehículo naranjo en La Moneda para realizar una actividad con sus adherentes. “Pero fuimos engañados porque personal de Carabineros nos dijo que recibió una orden para sacarnos”.

Original de elmuro.cl

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