La condena de nueve años y medio de prisión contra el Lula da Silva, líder del Partido de los Trabajadores, hizo tambalear el tablero político de Brasil y amenaza con darle un giro de 180 grados a todo lo que preveían las encuestas de las elecciones presidenciales, que hasta la fecha ubican al ex mandatario al frente de las intenciones de voto para el 2018.

Por el momento, Lula no está impedido de ser candidato, a la espera de la decisión del tribunal de segunda instancia. Además, el juez Sergio Moro no ordenó su prisión preventiva. Sin embargo, si el Tribunal Regional Federal ratifica la condena, quedaría inelegible para un cargo público, según la Ley de Ficha Limpia.

Bajo ese panorama, la última encuesta realizada por la consultora Datafolha, a finales de junio, contemplaba un escenario en que eliminaba de la lista de candidatos a los involucrados por las investigaciones del esquema de corrupción Lava Jato.