Los orígenes de la vida en la Tierra pueden estar enterrados bajo los ríos de lava de la Luna.

La vida en la Tierra probablemente surgió entre 3.5 y 4 billones de años atrás, pero todos los registros de este trascendental momento se han desvanecido, al menos aquí en la canica azul. Rastros de la historia perdida de nuestros origenes pueden estar enterrados en la Luna ​de acuerdo a un nuevo estudio publicado en el periódico de investigación Astrobiology.

“Al contrario que la Tierra, la Luna ha estado biológicamente tranquila por billones de años, lo que significa que hay una gran chance que estos registros orgánicos permanezcan relativamente intactos” dijo Richard Matthewman, el autor principal del estudio.

El verano pasado los científicos concluyeron que trozos que se escaparon de la Tierra ​pueden haber llevado microbios fósiles a la Luna. Se desconoce si estos se preservaron por años, creando así un registro de los primeros indicios de vida en la Tierra, pero ahora hay evidencia de que podrían haber sobrevivido. Matthewman y sus colegas descubrieron que las moléculas orgánicas pueden haberse mantenido intactas posiblemente por muchos años si es que están atrapadas bajo flujos muy antiguos de lava lunar.

“Esto hace avanzar el debate” dice Mark Burchell, un astrobiólogo independiente que ha llevado a cabo ​investigaciones relacionadas. “Hasta ahora toda la atención se había enfocado en cómo llevar material a la Luna y si sobreviviría el impacto cuando llegue. Ahora se están haciendo la siguiente pregunta: si supones que llegó ¿Sobrevivirá en la Luna durante todo este tiempo?”.

​Los fósiles más antiguos de la Tierra son de 3.5 billones de años atrás, pero las primeras células y moléculas prebióticas pueden haber surgido ​medio billón de años antes. Desafortunadamente el registro geológico de la Tierra solo llega a 3.8 billones de años atrás. Todo lo que ocurrió antes fue reescrito por el proceso de reciclaje de las placas tectónicas. Esto hace muy difícil señalar cuándo o dónde fue que las primeras moléculas comenzaron a transformarse en células.

Por suerte para nosotros, en el espacio de tiempo en que surgió la vida también ocurrió el ​bombardeo intenso tardío, un período en que la Tierra fue bombardeada por asteroides y grandes pedazos de material terrestre salieron al espacio. Si suficientes fragmentos de la Tierra llegaron a la superficie de la Luna durante este período, los primeros indicios de vida pueden ​haber llegado ahí también.

Ahora Matthweman y sus coautores están interesados en saber si los componentes orgánicos que viajaron desde la Tierra a la Luna durante el bombardeo intenso tardío pueden haberse conservado exitosamente. Si bien algunos lugares de la Luna son excelentes para la preservación orgánica (la superficie es seca y hay vacío), la constante exposición al viento solar y la radiación cósmica pueden despedazar los frágiles fragmentos orgánicos.

“Lo que necesitamos es una forma de enterrar los meteoritos que poseen moléculas orgánicas para así protegerlos del duro ambiente de la superficie” explicó Matthweman. “Creemos que un flujo de lava puede ser una buena manera de hacerlo”.

Las erupciones volcánicas ​ocurrían muy seguido en la Luna hace aproximadamente 3.1 billones de años atrás. A medida que la lava fluía y rápidamente se enfriaba sobre la superficie, algunos rocas trasplantadas desde la Tierra pueden haber quedado enterradas y protegidas.

“Si se cubrieron rápidamente luego de haber llegado, el material orgánico puede estar blindado hasta cierto punto” dice Burchell. “Pero esto introduce un peligro: el calor al que está expuesto”.

Campos de lava como este pueden contener material orgánico de la Tierra. Imagen: NASA/Goddard/Arizona State University
Campos de lava como este pueden contener material orgánico de la Tierra. Imagen: NASA/Goddard/Arizona State University

Para probar si el acto de enterrar algo con lava de la Luna preserva la vida en vez de cocinarla, Matthewman y sus colegas calentaron un rango de componentes orgánicos simples y polímeros complejos puestos en el vacío, a una temperatura de 700 grados Celsius. Lo hicieron con la presencia y ausencia de JCS-1, una mezcla sintética de minerales que pretende emular al regolito, el mullido material de la superficie lunar.

En ausencia de minerales lunares, los materiales orgánicos rápidamente se quemaron. Sin embargo cuando estaban presentes los minerales, muchos componentes orgánicos pudieron sobrevivir al calor. El resultado sugiere que los componentes prebióticos y quizás incluso las primeras células, pueden soportar el rápido pero intenso calor de la lava lunar lo suficiente para quedar atrapados y preservados.

“Esta es la primera vez que el mecanismo de preservación a través de la lava ha sido probado” me dijo Matthewman. Ahora, habiendo demostrado que funciona, Matthweman está emocionado sobre lo que podría revelar el descubrimiento de un fósil en la Luna.

“Potencialmente y si encontramos una serie de ríos de lava y capas lunares de regolito con meteoritos terrestres dentro, podríamos usar dotación radiométrica para averiguar cuán antiguas son las capas, ver los meteoritos y buscar indicios reconocibles de vida” dijo.

Si bien necesitamos mucha suerte para encontrar este registro, cualquier componente orgánico que localicemos en la Luna podría darnos información sobre la evolución química de la Tierra y ayudarnos a llenar el gran vacío que hay entre las primeras moléculas y los primeros seres vivos.

Lo que está claro de todo esto es que llegó la hora de buscar fósiles en la Luna.

/psg