El pequeño satélite ruso Mayak, un experimento que pretende convertirse temporalmente en la ‘estrella’ más brillante del cielo nocturno, ha sido puesto en órbita.

El Cubesat, del tamaño de un balón de rugby, fue lanzado al espacio el 14 de julio, a bordo de un cohete Soyuz-2.1A junto con otros 72 artefactos, como el de la misión Kanopus V-IK de Roscosmos.

El pequeño aparato fue construido por un equipo de estudiantes de la Universidad Politécnica de Moscú, consiguiendo la mayor parte de la financiación necesaria mediante el crowdfunding. Como parte de la iniciativa, sus creadores ofrecen una aplicación móvil para localizar al satélite ‘estrella’, en cualquier sitio y a cualquier hora.

Ya en órbita, el Mayak (‘faro’, en ruso) va a desplegar unos reflectores solares, fabricados con una película delgada de polímero de un grosor 20 veces más fino que el cabello humano. Su misión: aprovechar su brillo para estudiar mejor la forma de calcular la magnitud aparente de las naves espaciales.

La magnitud aparente es la medida que indica el brillo de los objetos en el espacio visto por un observador desde la Tierra. Cuanto más bajo es el número, mayor es el brillo del objeto.

Sirius, la estrella más brillante del cielo terrestre, tiene una magnitud aparente de -1,46V; Venus, el objeto natural más brillante después de la Luna y el Sol, -4,4; la Estación Espacial Internacional que brilla con una intensidad de -6; a pleno rendimiento, el Mayak brillará con una magnitud aparente de -0.

Una vez cumplida su misión, el satélite pretende poner a prueba un nuevo sistema de recogida de basura espacial y de frenado para detener la órbita de la nave, que finalizará su misión quemándose en las altas esferas de la atmósfera terrestre, informa Sputniknews.

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