«La verdad puede ser a veces más extraña que la ficción», afirmó en un juzgado de Mánchester el juez David Stockdale, mientras razonaba su sentencia con pena de seis años y medio de cárcel. «La verdad, la completa verdad, es sorprendente y profundamente molesta. Es difícil concebir un engaño tan degradante y tan dañino para la víctima una vez descubierto», añadió el magistrado.

Gayle Newland, una joven de 27 años de Willaston (Cheshire), una pequeña población del Noroeste de Inglaterra de 5.000 habitantes, fue condenada a seis años y medio de cárcel por tres delitos de abusos sexuales. Lo peculiar del caso fue su método: seducía a sus víctimas a través de internet, haciéndose pasar por un hombre, las obligaba a acudir a sus citas sexuales con los ojos vendados en todo momento y las violaba empleando un pene protésico.

La víctima, otra mujer, declaró en la vista tras una cortinilla y contó que solo descubrió el engaño cuando en uno de los encuentros de retiró el antifaz que tapaba sus ojos. «Hasta que me quité la máscara ni por un segundo pensé que había una mujer detrás de esto». La acusada alegó que ambas eran homosexuales y que en sus intercambios imperaba una cierta confusión de identidad.

Los hechos ocurrieron en 2013. En 2015, Gayle Newland ya fue condenada a ocho años de cárcel, pero el juicio fue anulado por poco equilibrado y perjudicial para ella. Ahora en la nueva vista ha recibido dos años menos de prisión.

La condenada creó cuando tenía quince años un perfil falso en Facebook. Decía ser un hombre llamado Kyle Fortune. Para presentarse en la red empleó fotos y vídeos de un estadounidense. Gayle trabajaba en una empresa de anuncios en internet, donde tenía un buen puesto. Ha sido condenada también a seis meses de cárcel a mayores por falsificación de contenidos de su compañía. Es una mujer blanca, de larga melena y aspecto atildado.