Podría parecer raro hablar del monasterio medieval de San Millán de la Cogolla cuando el tema es la revolución digital y tecnológica. Pero no lo es tanto si sabemos que San Millán, en el centro de La Rioja española, es “cuna del castellano”, pues en su Escritorio (así, con mayúsculas) se redactaron las Glosas Emilienses y ahí mismo firmó sus versos Gonzalo de Berceo. Todo queda claro si a eso agregamos que Dialnet, un portal de difusión de la producción científica hispana, creado en 2001 por la Universidad de La Rioja, hoy es una fuerza superior tendiente a fortalecer el español como lengua de comunicación internacional.

“Dialnet es el nuevo Escritorio de nuestro idioma, como antes fue San Millán”, zanjó José Ignacio Ceniceros, presidente de la comunidad autónoma de La Rioja, al iniciar ayer el segundo y último día de las II Jornadas Futuro en Español, seminario organizado por el grupo Vocento, la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, la Embajada de España y “El Mercurio”.

El español como moneda única del mundo iberoamericano

Desconocer la importancia de la tecnología en nuestro mundo sería un atentado al futuro, como también lo sería pensar que la lengua española puede estar ausente de internet, de las ciencias y de la innovación, o relegada a un segundo plano en esos ámbitos. “El gran reto”, dijo Ceniceros, “es el impulso de su uso como lengua de comunicación internacional. El español tiene posibilidades ilimitadas, superiores a todo lo que hasta ahora se ha hecho. Y es también un gran activo económico”.

Todo esto trae también al ruedo el hecho de que si tal es la relevancia de la revolución tecnológica, esta debe poner en valor la ética que involucra su propio desarrollo, lo que a su vez se relaciona con la ética de las prácticas empresariales de nuestro tiempo. “Si hay deberes y derechos en el entorno analógico, no puede ser que en el entorno digital prácticamente no existan”, apuntó Iñaki Arechabaleta, director general de Negocio de Vocento.

José Luis García Delgado, catedrático de la Universidad Complutense, destacó que el patrimonio más importante que tenemos los que hablamos español es la lengua, y que la lengua común tiene réditos para quienes la comparten: “Es un bien público que no se agota y que no se deprecia por más que se use. Es también un bien económico, la moneda única, el euro, por decirlo de algún modo, del mundo iberoamericano. Es la segunda lengua de comunicación internacional y la lengua del Pacífico, lo que es importantísimo, pues el mundo va hacia allá. El reto es que no es una lengua de comunicación científica, y en esto hay que trabajar muchísimo. Tampoco es una lengua que se reconozca en las instituciones internacionales. No es lengua de trabajo en la Unesco, por ejemplo”.

La empresa y la recuperación de la capacidad de soñar

El panel “Ética y buenas prácticas en la gestión” fue moderado por Juan Jaime Díaz, subdirector de “El Mercurio”, quien planteó la pregunta de qué rol debe tener una empresa que responda a los desafíos del mundo contemporáneo. Alejandra Mustakis, presidenta de la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH), expresó que la falta de diversidad -humana, de intereses, de proyección- al interior de las empresas tradicionales es una de las dificultades que se presentan, pues esto implicaría poca empatía con lo que sucede con los otros e incentivos puestos solo en los números. Todo, frente a una sociedad que se basa en otras reglas y que es colaborativa: “Los jóvenes de hoy no parten del número, parten del sueño”, señaló.

El padre Fernando Montes agregó que la crisis que hoy vivimos añora recuperar la sustancia del Quijote y su capacidad de sueño, y dijo percibir que los chilenos parecen acomplejados con su lengua: “Es una ridiculez hablar de coffee break , de runners . En el Parque Arauco, ponen sale para invitarte a comprar y los que no saben inglés creen que los están invitando a salir. Eso es grotesco”.

Montes explicó que la ética se preocupa del bien actuar, pero se preguntó quién define lo que es bueno o malo. “Hoy tiembla lo que es el bien. Hay gente soñadora que puede tener el peligro en su sueño. Si el sueño es producir, saber que producir más y más puede ser esclavizante. Soñar, sí, pero conscientes de las consecuencias. Soñar un ideal, pensar en qué nos hace más felices, más humanos”, expresó.

En esa misma línea, Rolando Medeiros, ex presidente y consejero de la Unión de Empresarios Cristianos, propuso ver la empresa no como un mero agente económico y se preguntó por qué no siempre la empresa contribuye al equilibro. A su juicio, “el uso irresponsable de la libertad de todas las instituciones” ha implicado una “crisis de sentido, haciendo olvidar deberes y derechos. El líder empresarial debe considerar su actividad como una noble vocación. La ética de toda empresa debe partir por el principio moral más básico: no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.

“Esto es algo que nace en las familias”, añadió Fernando Montes. “En nuestros colegios tenemos el lema ‘Entramos para aprender, salimos para servir’ y en realidad para la mayor parte es ‘salimos para ganar plata’. Las familias deben estimular las responsabilidades de los niños, partiendo de que si eres libre, por lo tanto eres responsable. Asumir el país como algo que es de tu responsabilidad; el trabajo debe servirte para poner tu huella, para cambiar y mejorar tu país. El Estado moderno, por su parte, en función del bien común, debe valorar la diversidad. Competir significa en verdad ‘caminar juntos’; creo que debemos ser todos competentes para aportar lo que podemos aportar y no para ‘competir’. Así vemos que, otra vez, hay que tener cuidado con el lenguaje”.

El seminario culminó con un panel acerca de transformación digital y desarrollo tecnológico, moderado por Rafael Coloma, consejero económico y comercial de la embajada de España en Chile, que observó que la introducción de procesos innovadores y el aprovechamiento de los factores tecnológicos son claves para el desarrollo de la economía. Aunque anunciado para abrir la jornada de ayer, el ministro de Economía, Fomento y Turismo, Luis Felipe Céspedes, llegó al cierre para agradecer la iniciativa.

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