María Corina Machado (49), es una de las caras conocidas de la oposición venezolana, quien en las últimas semanas ha repetido en varias oportunidades que lo que vive su país “es una dictadura y hay que enfrentarla sin negociar”. Machado, política, ex diputada e ingeniera que surgió en la vida pública al co-fundar Súmate, una organización para fiscalizar el poder electoral en Venezuela, también ha señalado repetidas veces que para salir de la escasez, la inflación económica y la inseguridad, “el primer paso es que Maduro renuncie”.

El miércoles, Michelle Bachelet ofreció una entrevista al diario argentino La Nación (que puede leer completa aquí), en la que conversó sobre la situación del país gobernado por Maduro. Ahí hizo especial hincapié en la necesidad de que oposición y gobierno se sienten a dialogar. “Más allá de que Chile considera que la situación de los venezolanos tiene que ser resuelta por los propios venezolanos, lo que temo es que eso pueda llevar a un choque muy brutal y a una inestabilidad muy fuerte para Venezuela. El ideal para nosotros es que pudiera haber un punto de encuentro entre oposición y gobierno, negociar una salida pacífica”, dijo la Mandataria. Tales declaraciones, fueron criticadas el pasado miércoles por el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, quien aseguró que “la crisis en Venezuela no es por falta de diálogo sino por abusos de la dictadura cívico-militar”.

Tales atropellos se vivieron ayer al cumplirse un paro cívico al que llamó la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), al que se sumaron todos los sectores y por el que se registraron varios casos de represión por parte de la Guardia Nacional Bolivariana en zonas residenciales, por lo que hasta el cierre de esta nota, dos jóvenes fueron asesinados. Antes del terror que se vivió en distintas zonas de la capital y del interior, Machado habló con “El Líbero”.

 — ¿Considera que fueron tibias las declaraciones de Michelle Bachelet sobre la situación en Venezuela si se comparan con las de otros presidentes?

 — Efectivamente, lo que estamos viviendo los venezolanos es una dictadura, eso es. Es un régimen militar que se ha apoderado de todos los poderes y está dispuesto a amedentrar al pueblo. Es un gobierno que está dispuesto a todo para quedarse en el poder. El deterioro de la situación económica y la calidad de vida de los venezolanos es dramática. La situación de los derechos humanos se ha agravado significativamente. El régimen ha decidido arreciar con su modelo, con su visión política para ocupar todos los espacios, de atacar la propiedad, la producción, los comercios. Está la censura, que ya es muy fuerte. Venezuela está enfrentando la mayor crisis institucional, económica, social y política de nuestra historia contemporánea.  Lo que vivimos, además, es una crisis humanitaria y ya no basta con que los presidentes de otros países adviertan sobre lo que pasa aquí, porque lo que pasa ya está en la mirada del mundo, se necesitan otras acciones. Ya nosotros hicimos un plebiscito, como un acto de protesta simbólico que fue reconocido por 12 países, ¡12 países reconocieron los resultados! Por eso yo creo que lo que pasa ahora no es sólo problema de los venezolanos y lo que pasa, no es para hablar de negociaciones, los venezolanos no aceptaremos una propuesta de negociación que venga de fuera. Por eso creo que Bachelet tiene que reconocer que en este momento hablar de diálogo no es suficiente para los venezolanos.

 — ¿Cómo cree que se mantendrán las protestas hasta el 30 de julio, cuando se realizará la consulta de la Constituyente?

— No sé que podrá pasar hasta el 30 de julio, pero ahora estamos en la hora cero (momento de intensificar las protestas y la presión para obligar a Nicolás Maduro a deshacer su consulta para reformar la Constitución) y las cosas se pondrán muy fuertes para los que estamos en la calle. Hoy empezamos con un paro histórico, en el que se han ido sumando varios sectores, hasta el transporte. Ha sido realmente histórico, las calles están vacías. Y hay algo que creo: Maduro con o sin constituyente se va, porque hoy más de un 80% del país clama por un cambio profundo y además entiende que ese cambio parte por el cambio de Maduro. No es capaz de corregir los problemas, se ha puesto en evidencia.

 — ¿Por qué optar por un paro cívico después de la experiencia de 2002, que no tuvo buenos resultados? 

— Creo que tenemos una Venezuela muy distinta a la de 2002. Estamos en una crisis humanitaria, la gente quiere un cambio y ya son ¡111 días de rebelión! 111 días de protestas continuas y espontáneas, es algo histórico. No hay punto de comparación, porque esta Venezuela está en un momento realmente crítico y necesitamos que Maduro se vaya. Su renuncia es el primer paso. Tenemos un país que tiene las instituciones en ruina y una impunidad que ya es del 95%, con escándalos de corrupción en todos los sectores, hasta en las Fuerzas Armadas. Esta vez es totalmente distinto.

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