“Vengo a ver a todos”, dijo Juan Antonio Pizzi a su arribo al estadio Nacional cuando le preguntaron por Jorge Valdivia. El técnico de la Roja, como de costumbre, fue políticamente correcto para referirse al mediático regreso del Mago al fútbol chileno. A esa hora en el mundo futbolero se elaboraban teorías y cursaban apuestas sobre el desempeño del 10 de Colo Colo. La presencia del ex volante del Al-Wahda era uno de los grandes atractivos de la Supercopa.

El Mago estuvo a la altura. Y aunque no fue el mejor de la cancha en la goleada ante Universidad Católica, destacó con notoriedad y se subió al podio junto a Jaime Valdés y Esteban Paredes. Su puesta a punto física está a medio camino, pero su capacidad con la pelota sigue intacta, en el nivel que le conocemos. La UC lo padeció con dos asistencias y una activa participación en la maniobra que culminó con el penal que significó el 3 a 1 para el Cacique. Fue figura.

Un lujo al comienzo del partido fue el aviso. Luego sufrió el rigor de la marca, pero se las ingenió para transportar el balón, pegarle al arco y provocar una estupenda atajada de Toselli. Cada vez que la pelota estuvo en su poder la administró con criterio salvo cuando lo anticiparon en el cuarto de hora inicial y la jugada acabó convertida en un peligroso contragolpe del equipo de Salas. Un primer tiempo aprobado con largueza. Aunque lo mejor estaba por venir.

Le costó echar a andar la máquina en el complemento, pero cuando tomó la manija y se asoció con Valdés fue determinante. Primero para asistir de revés a Vilches en el 2 a 1. Improvisación y talento en su máxima expresión. Luego para dejar en posición de remate a Figueroa en la jugada del penal. Y, finalmente, para acompañar el desborde de Valdés, arremeter en velocidad y neutralizar el achique de Toselli con un pase gol. ¡Tome Esteban, hágalo!

Minuto 74, una postal, una imagen decenas de veces vista, en la selección y sus clubes. En Chile, Suiza, España, Brasil y Emiratos Arabes, una jugada con su sello.

Hubo quienes lo vieron cansado en el segundo tiempo. Físicamente, quizá un poco. De la cabeza, cero. Su visión de campo, esa notable capacidad para ceder la pelota con ventaja, estaba fresca, vigente, al servicio del equipo. Muchas veces las apariencias engañan. El Mago no solo dio dos pases gol y participó del tercer tanto sino que un par de veces presionó la salida cruzada. Picó a fondo para intentar inducir el error del rival. Notable.

Valdivia, como dijo tras el pitazo final, volvió para ganar títulos, pero también para ser figura y luchar en la liga local por una nuevo llamado a la selección. Al igual que Pinilla concluyó que desde Chile es posible retornar a la Roja, ser considerado, como Jara, Beausejour, Fuenzalida, Herrera y Toselli. A los 33 años cree estar en condiciones de ser un aporte y jugar el mundial de Rusia. Si está fuerte en el aspecto físico y tiene continuidad debería, en opinión de este columnista, figurar en la nómina. La decisión depende de Pizzi.

Si Colo Colo estaba enredado, con temas internos no resueltos y su entrenador en entredicho, hoy el panorama luce bastante mejor gracias a Valdivia, Valdés, Paredes y el propio Guede que planificó bien en partido y volvió a vencer a Mario Salas. El fútbol es así, dinámico, cambiante, a veces, impredecible. El Mago, con su talento, trajo aire fresco y contribuyó a desactivar parte importante de la crisis alba. En un par de semanas más la Copa Chile determinará si Colo Colo limpia sus papeles y parte de cero.

El punto no es menor. Y atención con este escenario porque si el cuadro popular arranca bien el Torneo de Transición y da vuelta la llave ante La Serena puede pasar a ser, en menos de tres semanas, el principal candidato al título en ambos campeonatos.

/Por Rodrigo Hernández para As Chile

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