Desde orgías en clubes nocturnos a flirteos en la oficina, escuchamos a cinco personas a las que sus parejas los pillaron con las manos en la masa.

Según los expertos, nuestra generación cuenta con muchas maneras interesantes de engañar.

Estudios recientes afirman que los comportamientos indecentes en las redes sociales son los causantes de uno de cada siete divorcios, lo que no es muy sorprendente si tienes en cuenta que el 58 por ciento de la gente afirma conocer las contraseñas del móvil y del Facebook de su pareja.

A su vez, otro estudio halló que el 76 por ciento de las mujeres creen que coquetear por mensajes es engañar, mientras que en los hombres solo el 59 por ciento lo cree. El veredicto es: que te guste la foto de hace un mes de alguien de Instagram es el nuevo equivalente a hacerle una mamada a alguien que no es tu novio. Pero olvida todo esto un segundo, ¿se ha pasado de moda lo de poner los cuernos a la vieja usanza?

Preguntamos a un grupo de jóvenes que han sido infieles cómo les pillaron mientras engañaban a sus parejas, si las redes sociales tuvieron algo que ver y cuál es su actitud moral hacia la monogamia.

“Le puse los cuernos a mi novio en una orgía en Berlín”.

VICE: ¿Cómo iba vuestra relación cuando le engañaste?
Ben, 23 años, de Mánchester: Llevábamos saliendo un año y medio cuando le puse los cuernos. La relación había empezado a perder gas, por lo menos desde mi punto de vista.

Él era todo un manipulador: siempre me decía cómo tenía que sentirme, me criticaba y anteponía su opinión a la mía. Fue la primera vez que puse los cuernos, pero yo ya veía que esa relación no iba a ningún lado.

¿Dónde lo hiciste? ¿Fue a través de las redes sociales?
No, todo sucedió en la vida real. Dos amigas y yo fuimos a un club de techno muy grande llamado Berghain, en Berlín. Soy gay, y ellas son lesbianas. Y bueno, acabamos haciendo una especie de “orgía de mejores amigos” con un montón de gente más.

Después, dos chicos y yo nos escaqueamos, y una cosa llevó a la otra, y los dos me follaron en un columpio. Así que cuando digo “engañar” no me refiero a un beso travieso en una discoteca; me refiero a una orgía a saco en Berlín.

¿Y lo pasaste bien?
El sexo me encantó. Pero más allá de eso, condenó mi relación. Se me ocurrió que era mucho más divertido que me empotraran estos chicos que estar sufriendo constantemente por un novio que no dejaba de abusar de mí emocionalmente. Fue el golpe de gracia, y no me arrepiento.

¿Cómo te pilló?
Conté la historia en voz alta en un bar en el que estaban mi novio y algunos amigos, incluidos los de la orgía. Me olvidé completamente de cortarme. Quizá lo hice inconscientemente, pero en realidad no pretendía contarle a mi novio que me follaron dos tíos. Fue un poco injusto por mi parte, la verdad. Estoy feliz de no estar en una relación, pero me siento muy egoísta por ponerle los cuernos y decírselo. A toro pasado, creo que no era necesario.

VICE: Cuéntame cómo le engañaste.
Nora, 30 años, sur de Londres: Estaba en una relación desde hacía años. Primero tuve un lío con un compañero de trabajo a través de WhatsApp, Gchat, Facebook, en la cocina de la oficina, en las comidas de trabajos, al ir a tomar unas copas después de trabajar y en fiestas con los del trabajo.

Le puse los cuernos con otro más tarde, también a través de Messenger y en la vida real en comidas, bares y fiestas. Mi novio estuvo viviendo en otro país durante un tiempo, pero hubo un mes en el que todos coincidieron en la misma zona.

¿Cómo te pillaron?
No puedo creer que no me pillaran antes. Estuve jugando con fuego durante seis meses. Me descubrieron de muchas maneras.

A uno lo invité a una fiesta en la que estaba segura de que no habría ningún amigo en común, y justo al entrar por la puerta cogidos de la mano, el mejor amigo de mi novio estaba allí inexplicablemente y soltó un, “Ey… ¿quién es este…?”. Al momento se lo dijo a mi novio. Yo dije que solo éramos amigos, pero no me creyó.

¿Y te arrepientes de ello?
En realidad, no. Estaba pasando por un momento muy traumático con mi familia, y mi novio estaba increíblemente imbécil y no me ayudó mucho, así que los cuernos fueron básicamente un “que te jodan” por no preocuparse.

No pongo los cuernos con desconocidos; se los puse con amigos de mi vida que me han ayudado de verdad y por los que me preocupo mucho. Quizá no debería haber convertido todo en algo físico, pero a duras penas podía soportarlo y tomaba muchas drogas para evadirme. Lo necesitaba.

¿Y tendrás más cuidado para la próxima?
No creo que vuelva a poner los cuernos. Fue un síntoma de una vida caótica. Desde entonces he crecido y estoy en una relación que me hace muy feliz. Llevo ya tres años y no se me ha vuelto a pasar por la cabeza. No creo que por engañar una vez a la pareja, ya seas infiel toda la vida.

“Mi novio se encerró en el baño con mi móvil y volvió a descargar Tinder…”

VICE: ¿Qué estabas haciendo, que no deberías?
Nadia, 26 años, Nottingham: Estaba en una relación a distancia, y en secreto usaba Tinder para quedar con gente, follar y que me invitaran a cenar, pero siempre había tenido cuidado de borrarla antes de que mi novio viniera a visitarme.

Él vivía en el extranjero y yo estaba en el Reino Unido, y como él no conoce mucha gente aquí, pensé que no podía pasar nada. Lamentablemente me equivocaba: tiene el olfato de un perro policía.

¿Cómo te pilló?
Estaba preparando huevos revueltos un domingo y, mientras, de algún modo consiguió desbloquear mi móvil. Se lo llevó al baño, se encerró y volvió a descargar Tinder, y entonces la aplicación empezó a sacar montones de notificaciones de las coincidencias con otras personas.

Pero no se quedó ahí la cosa. Decidió hacerse pasar por mí con varias personas con las que había quedado hasta que fue capaz de acusarme con todas las pruebas necesarias y enfrentarse a mí.

¿Qué pasó cuando se enfrentó a ti?
Estaba en tal estado de shock por su flagrante ataque a mi privacidad que casi no pude ni recordar lo que pasó. Normalmente no me quedo callada, pero de repente vi que no tenía nada que decir. Supongo que llegados a ese punto yo ya no tenía defensa posible. Tenía las pruebas en la mano. Rompimos al instante.

¿Cómo te sientes ahora?
Bueno, después resultó que él también era un maldito mentiroso, lo que explica esa intuición que tuvo. Se cree el ladrón que todos son de su condición, ¿verdad?

VICE: ¿Cómo era tu relación? ¿Cuánto tiempo habéis estado juntos y bien?
Emily, 20, norte de Londres: Teníamos 17 años y llevábamos dos años juntos. Él era un chico “muy majo”, estaba superbueno y era alto. Era un poco tonto y yo hacía todo lo que quería con él. Sufría disfunción eréctil, pero le quería mucho, me cuidaba cuando se me iba la pinza y mi familia le adoraba.

A mi madre le encantan los chicos altos y él era cadete del ejército, así que le pareció bien. Mi abuela nos daba dinero para salir a tomar algo, la mayoría de veces bebíamos en el parque. A ver, teníamos 17 años.

¿Cómo surgieron los cuernos?
Un día tomé muchas pastillas en el parque con un grupo de gente mayor que no conocía, y digamos que me enamoré de otro chico. Era muy raro y guapo. Lo sigue siendo, de hecho.

En ese momento sentí que en realidad no tenía elección. Lo que sentía era muy fuerte. De hecho, todavía lo siento. El chico de las pastillas volvió a mi casa, y en el fondo nunca se fue.

¿Cómo te pillaron?
Mi novio vino a casa para darme una sorpresa: había estado fuera y volvió un día antes de lo previsto. Creo que también puede que intentara pillarme. Alguna vez me había visto mensajes misteriosos. El chico de las pastillas estaba en mi casa en calzoncillos. Creo que era bastante obvio.

¿Cómo te libraste de esa?
Le dije a mi novio que lo habían echado de casa de su madre, que necesitaba un sitio en el que quedarse y que tenía “problemas” similares a los míos que él no entendería.

Usé la salud mental de muleta para darle a mi novio con ella, por decirlo así, lo que no fue muy justo. Insistí en que no pasaba nada, y me creyó. Una semana más tarde, vi que todo había sido una pérdida de tiempo porque corté con él para estar con el chico de las pastillas.

¿Has vuelto a poner los cuernos?
Sí, me parece que no puedo hacer nada. Juré que no lo haría de nuevo después de ver cómo mi padre se lo hizo a mi madre una y otra vez. Pero sí, he reincidido. Aunque no siempre borracha. “De tal palo, tal astilla” parece una buena excusa, pero cada vez que le pongo los cuernos a alguien, pienso inmediatamente en mi infancia, así que quizá haya alguna relación.

De ‘Sliding doors’

De ‘Sliding doors’

“Estando borracho, le dije a mi novia que la había engañado, y después me olvidé de habérselo dicho“.

VICE: ¿Qué te llevó a ponerle los cuernos?
Amy, 25 años, Brighton: No tengo excusas que valgan. La relación iba bien en ese momento; yo estaba totalmente enamorada y la persona con quien le puse los cuernos ni siquiera me interesaba en un sentido romántico. Todo se reduce al hecho de que estábamos en una relación a distancia. No había besado a nadie en cuatro semanas, alguien lo intentó y no dije que no.

¿Qué pasó exactamente?
Una amiga y yo habíamos salido de copas. Era una de esas agradables noches de verano en las que todo el mundo actúa como un loco y sabes que algo va a ir mal. Bebimos demasiado, fuimos a una fiesta de mierda, coqueteamos la una con la otra por distracción, y decidimos marcharnos para comer algo. De camino al restaurante, en el taxi, me dio un beso y yo se lo devolví.

¿Cómo se enteró tu novia?
En el momento en que llegó la factura, le dije a mi amiga que tenía que irme a casa, que el beso había sido una mala idea. Ella insistió en que me quedara y saliéramos, pero salí corriendo. Estaba hecha polvo. Y llamé a mi novia para contarle lo que había pasado.

Me gustaría explicar cómo fue la llamada, pero no lo recuerdo. A la mañana siguiente, me desperté con un dolor de cabeza horroroso. Mi novia me había llamado montones de veces. Cuando la llamé yo, me dijo, “Tenemos que hablar de lo que pasó”, y yo estaba muy confundida. Ella lo notó, y se percató de que no recordaba habérselo dicho. Puede que al final incluso me fuera bien, porque pasó de estar enfadada a estar un poco preocupada por mí.

¿Seguisteis juntas?
Sí, durante un tiempo. Pero al final empezó a dudar de si podía confiar en mí, y yo también, sobre si podía confiar en mí misma. Ahora estoy con otra persona y ya no hago tanto el idiota. Ojalá pudiera echar la vista atrás y decir que hice todo lo que pude, pero creo que solo me empleé al 90 por ciento, lo que me entristece. Pero bueno, la distancia es muy dura.

*Se han cambiado los nombres y algunos detalles.

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