Veintidós días después de las primarias presidenciales, los partidos políticos de Chile Vamos -la UDI, RN, Evópoli y el PRI- ya diseñan una estrategia para alcanzar una base de tres millones para su abanderado, Sebastián Piñera, en las elecciones de noviembre.

El análisis es que para los comicios, el electorado de centroderecha estaría más “consciente” de que un nuevo gobierno de la Nueva Mayoría “es nefasto”, por lo que podría haber mayor movilización que en 2013.

En esa línea, han mirado de cerca los resultados de la primera vuelta pasada. Allí, la abanderada de la entonces Alianza por Chile, Evelyn Matthei, obtuvo 1.648.481, mientras Michelle Bachelet, 3.075.830. Por eso, fijan esos tres millones para el ex mandatario, pues es quien lidera hoy las encuestas. La primaria de Chile Vamos, asimismo, explican, sobrepasó las expectativas: de un millón de votos esperados, alcanzaron 1.417.637 sufragios.

“Hay que trabajar tratando de ganar en primera vuelta, pero conscientes de que la mayor probabilidad es que vamos a triunfar en segunda vuelta en una votación muy estrecha. Debiéramos aspirar a tener más de tres millones de votos en la primera vuelta para nuestro candidato”, dice el secretario general de la UDI, Pablo Terrazas.

Su par de RN, Mario Desbordes, agrega que el sector debe recuperar su votación histórica, como de 2005 y 2009, que fue superior a los tres millones.

El presidente de Evópoli, Francisco Undurraga, por su parte, afirma que en su partido hay estudios que estiman que entre un 50% y 60% de los electores participarán en la elección de noviembre. “Deberíamos estar cerca de los entre tres y tres millones y medio de votos”, dice.

Desde el PRI, Eduardo Salas complementa que, en total, la elección de noviembre debería contar con una participación de seis millones y medio.

En paralelo, en la UDI, partido en el que han enfatizado en hacer esfuerzos para triunfar en primera vuelta, apuntan a realizar una “campaña de reflexión” para el elector que tiene pensado votar por el candidato independiente José Antonio Kast (ex UDI). El análisis es que, con esos votos, se podría alcanzar una mayoría en noviembre. De esa forma, añaden que se debe mostrar a los adherentes que, en segunda vuelta, “toda la izquierda” se unirá en contra de la coalición, por lo que el objetivo de triunfo sería más difícil.

Nuevo “lema”

Ya diseñada la estrategia territorial de Piñera -que contempla realizar tres giras nacionales y otorgarles un rol clave a alcaldes y a la coordinación parlamentaria-, en el comando ya están trabajando en fijar metas de votantes por comuna. Un objetivo sería alcanzar la votación de Michelle Bachelet en 2013, aunque dicen que, esta vez, en comparación de las pasadas primarias, serán más cautelosos con las expectativas.

“Aún no se ha fijado un número de votos, pero tiene que ser el más alto posible. No queremos ser exitistas, pero sí exigentes. Tenemos una frase nueva: el éxito es enemigo del éxito. Entonces, como nos fue muy bien en la primaria, no queremos que sea el enemigo del resultado que vamos a tener a continuación”, asevera el senador RN e integrante del comité ejecutivo de la campaña, Alberto Espina.

El senador UDI, también miembro de ese comité, Juan Antonio Colima sostiene que “más que generar cálculos aritméticos, se debe crear una sensación mística, de cuál es el sentido de la elección: si sigue o no la Nueva Mayoría”.

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