Tricot es una apuesta diferente al resto de las multitiendas chilenas, pues, al igual que Falabella, la mayoría de sus ingresos y utilidades provienen del negocio de retail y no del financiero.

Es la segunda vez que los rivales históricos de la industria financiera local se unen en una operación. Hace unos meses lo hicieron –y con éxito– con el debut en el mercado de SMU. Ahora aceptan nuevamente repartirse un negocio –que podría arrojar una comisión de cerca de US$2 milones–, en parte para blindarse de gigantes como JP Morgan y Goldman Sachs, que operan en Chile.

Esta semana se reúnen con las AFP y los institucionales más grandes, pero cuando “van a tirar la casa por la ventana” es el jueves en el Hotel W. Ahí están invitados los “family offices”, administradores de fondos “small cap” e inversionistas calificados.

El retailer no está registrado en Wall Street, por lo que no se prevé mucho interés por parte de inversionistas extranjeros

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