La reciente Declaración Final del Foro de Sao Paulo, agrupación que comprende a más de un centenar de partidos izquierdistas de la región en torno a la visión del régimen de La Habana, acaba de entregar su respaldo a la demanda marítima de Bolivia contra Chile. El asunto afecta sensiblemente los intereses chilenos, porque algunos de los partidos chilenos miembros del FSP integran el Gobierno de Michelle Bachelet.

Los miembros chilenos del Foro, máxima instancia de articulación de los partidos y movimientos de la izquierda continental, son los siguientes según la página oficial: Izquierda Ciudadana, Movimiento Amplio Social, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Partido Comunista, Partido Humanista, Partido Socialista, Partido del Socialismo Allendista y Revolución Democrática. Es de sentido común que estos miembros de la organización, a menos que indiquen lo contrario expresamente, respaldan la declaración del encuentro del FSP celebrado en Managua.

En un país democrático, todo partido es libre para incorporarse a las agrupaciones políticas internacionales que estime pertinente, y ser miembro del FSP es legal y legítimo, pero lo cierto es que el oficialismo chileno está mostrando, como Jano, dos caras ante la Corte de La Haya: una rechaza la demanda marítima de Evo Morales (a través de Cancillería) y la otra la respalda (a través de partidos que forman parte del gobierno de la Nueva Mayoría).

Mientras estos partidos no se descuelguen en forma clara y pública de esa declaración, Chile se está metiendo un autogol de media cancha. El Gobierno no puede lanzar señales contradictorias. El oficialismo no puede estar a favor y en contra de la posición oficial chilena, y el partido de la Presidenta Bachelet debe despejar toda sombra de duda al respecto. Es ingenuo pensar que Evo Morales no sacará a relucir esta incoherencia de nuestra parte.

En las redes sociales algunos militantes, a título personal, afirman en estos días que el Foro de Sao Paulo es irrelevante, o bien que sólo algunos partidos participaron en la cumbre, y otros aseveran que los partidos oficialistas chilenos ni siquiera fueron invitados a la reunión. Si bien el FSP ha perdido influencia tras la muerte de sus inspiradores ideológicos, Fidel Castro y Hugo Chávez, y la caída del precio del petróleo (el régimen chavista financia al FSP, y también lo hizo el partido del ex Presidente brasileño Lula da Silva), guardar silencio ante esta declaración de una agrupación que integran implica perjudicar la posición chilena ante La Haya.

El canciller Heraldo Muñoz debería atender este asunto, exigir una aclaración de los partidos de gobierno miembros del FSP y reiterar la posición de Chile, que se inscribe en una política de Estado. Es altamente perjudicial que partidos oficialistas debiliten por acción u omisión los planteamientos de Chile. Es fácil imaginar la virulenta campaña que se habría desatado en La Moneda, la izquierda, los medios y las redes sociales si un partido de Chile Vamos se hubiese visto envuelto en una declaración semejante en contra de Chile.

La actitud de la izquierda de ignorar o restar importancia a esta declaración revela varias cosas inquietantes. La primera es que no existe unidad en el oficialismo con respecto a la defensa de la soberanía nacional. La segunda es que ya nadie logra imponer orden en las huestes de la Nueva Mayoría, y la tercera es que el Gobierno ya desalojó psicológicamente La Moneda, dejando entuertos económicos, sociales, financieros y ahora de política internacional a la administración que venga.

Urge una aclaración de al menos los partidos oficialistas chilenos que integran el Foro de Sao Paulo: ¿suscriben en forma total la declaración final del foro al que pertenecen o tienen reparos con respecto al apoyo que su agrupación entrega “a Bolivia en su reclamo de salida al mar con soberanía”?

Roberto Ampuero, #ForoLíbero

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