Hasta ahora la candidatura presidencial del senador por Antofagasta, Alejandro Guillier, había logrado sortear el efecto “lepra” que genera el escuálido respaldo del gobierno en la ciudadanía, subiendo como la espuma en cada uno de los sondeos que se han venido realizando en los últimos meses.

Eso, hasta la Cadem que se dio a conocer el lunes pasado, y que reflejó una baja de cuatro puntos porcentuales del legislador, frente al alza de un punto que registró Sebastián Piñera en adhesión presidencial. Esa cifra rompió la tendencia alcista que exhibía Guillier, y que tenía con espasmos al equipo asesor del empresario de centroderecha.

El factor que explicaría esta caída del nuevo rey “Midas” del conglomerado oficialista sería el cuestionable manejo que ha tenido el gobierno en la crisis provocada por los incendios que afectan a varias regiones del país.

De hecho, la Presidente marcó en esta Cadem su peor nivel de rechazo en lo que va de su segundo Mandato, alcanzando un paupérrimo 18% de aprobación, aumentando su rechazo de un 65% a un 75% en relación a la última medición de esta empresa.

En el entorno del presidenciable independiente apoyado por los radicales, leyeron con mucha cautela esa cifra, aunque el impacto inicial fue suavizado con las cifras que muestra el sondeo de la última Adimark, donde el congresista por Antofagasta supera por un punto porcentual a Sebastián Piñera en la pregunta ¿quién preferiría que fuese el próximo presidente de Chile?

No obstante, esta encuesta tiene el matiz de que no alcanzó a medir el impacto de los incendios, como sí lo hizo la Cadem, lo cual podría no reflejar necesariamente la fotografía del momento.

Como sea, el periodista deberá calibrar quirúrgicamente cómo se relaciona con el gobierno de aquí en adelante, y qué énfasis colocará en el despliegue de su campaña, considerando que mostrarse muy cercano al Ejecutivo le puede provocar un daño a sus aspiraciones presidenciales.

Así lo piensa también el decano de Ciencia Política de la Universidad Central, Marco Moreno, para quien hay una correlación directa, que a su juicio se debe observar con cuidado, atendiendo el contexto de desaprobación hacia el gobierno, y cómo eso repercute en el candidato de la Nueva Mayoría, independiente de quién sea finalmente.

Agrega que el tema de los incendios no se va a terminar ahora, sino que probablemente se prolongará por algunos meses más en la agenda, agotando el escaso capital político que le quedaba al gobierno, y por lo tanto el Ejecutivo deberá enfrentar lo que queda de esta administración con un escaso margen de apoyo.

“Si la Presidenta Bachelet no pudo traspasar al final de su primer mandato, la aprobación de 80% que tenía al entonces candidato de la Concertación (Eduardo Frei), se ve difícil que ahora, con un esmirriado apoyo pueda colocarle piso político a la candidatura de Guillier”, asegura el académico.

Recalca, eso sí, que será muy difícil para el senador, como para la Nueva Mayoría desmarcarse totalmente del gobierno. Dice que resulta muy complejo cortar ese vínculo.

El experto agrega que el impacto de la cercanía de Guillier con el Ejecutivo se podría dar principalmente en aquel electorado que está disconforme con el actuar del gobierno de Bachelet por las reformas que ha implementado, que no siendo un electorado de derecha, a veces ha votado por la Nueva Mayoría o por la Concertación, y que no es militante de partido.

“Guillier está en una encrucijada bien compleja, porque por un lado no puede desligarse de forma completa de su propia coalición, que es la que le da sustento político a su candidatura, y por otro lado, esa cercanía ideológica con la Nueva Mayoría y el gobierno de Bachelet, también le van a restar votos de las personas que están descontentos con la actual gestión gubernamental.

El decano sostiene que la baja de Guillier puede atribuirse a la ausencia del senador en la crisis por los incendios, y donde dio una explicación poco convincente, señalando que como legislador por Antofagasta tenía poco que hacer. Enfatiza que su argumento se cae absolutamente, considerando su calidad de presidenciable, ya que a su parecer, el candidato debió tener propuestas o planteamientos frente a los incendios, mostrando lo que se puede hacer a partir de ahora.

Para Moreno, el problema que están teniendo los candidatos Piñera y Guillier, es que se están enfocando en el corto plazo, no están mirando más allá, cuando precisamente lo que se requiere es tener una mirada de largo plazo en este tipo de políticas públicas.

Oportunidad en la crisis

Un enfoque distinto tiene la directora ejecutiva de la Fundación Chile 21, Gloria de la Fuente. Para la analista, son dos sondeos muy distintos, porque a su juicio la Cadem no mide intención de voto, sino que clima de opinión pública, dado que su metodología son puntos de aglomeración y teléfonos, en una muestra que califica de no representativa de la población, como sí asume que podría ser la Adimark, cuya metodología es una mezcla de teléfonos fijos y móviles.

“Estos son dos sondeos de opinión que miden un tipo de clima de opinión pública, pero no creo que los resultados sean extrapolables. Y en ese cuadro, pienso que es difícil establecer si suben o bajan los candidatos, porque además no miden escenarios electorales”, señala De la Fuente.

La asesora de la candidatura de Ricardo Lagos afirma que si uno mira el pasado de estas encuestas, Guillier no debiese resultar afectado por la baja del gobierno, colocando como ejemplo que en su primer mandato la Presidenta Bachelet terminó con niveles de aprobación del 80% y a Eduardo Frei no le fue bien. Reafirma que una baja aprobación de un gobierno no se puede vincular a una posible baja de una determinada candidatura.

La investigadora estima que la crisis por los incendios es una oportunidad para todos los candidatos de establecer, por ejemplo, donde estarán las prioridades en los cambios institucionales, de cómo hacer para inyectar recursos de manera rápida cuando ocurren estas situaciones.

En este sentido, dice que la apuesta de Lagos es precisamente aportar esa mirada de largo plazo, y que para ello se está trabajando en la ingeniería de detalle para hacer las bajadas de las propuestas que ha estado anunciando.

“La apuesta es que esta mirada país de Lagos finalmente tenga un impacto en la ciudadanía y resultados positivos para su candidatura”, concluye la directora ejecutiva de Chile 21.

Con todo, ahora vienen cuatro semanas en que la intensidad de la carrera presidencial debiese disminuir, y donde los postulantes a La Moneda deberán afinar la estrategia a seguir en los próximos meses. Para el caso, de Guillier, el desafío será calibrar a qué distancia se mantendrá de La Moneda.

Escrito por Carlos Cuadrado S. para El Muro

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