En materia de ingresos, la sociedad chilena ha aprendido en los últimos años que las tendencias no son fáciles de modificar, y que -por más acciones que se han impulsado para cambiar las brechas de salarios entre trabajadores-, la evidencia demuestra que es poco lo que se ha logrado avanzar en lo reciente. Al menos, así se desprende de la Encuesta Suplementaria de Ingresos 2016 que publicó el INE, donde destaca que el ingreso promedio mensual de la población ocupada fue de $ 517.540, aunque detrás de esta cifra se desglosan diversas realidades.

Por ejemplo, este promedio, que aumenta a $ 572.901 en el caso de los trabajadores asalariados (empleo formal) -frente a un promedio de $ 286 mil de los cuenta propia- se desglosa en un sueldo del sector público de $ 756.435 mensual, por sobre los $ 537.586 del sector privado, una brecha de ingresos que alcanza a 41%. Si bien muestra una importante mejora comparado con 2015 (51%), la brecha se encuentra prácticamente en línea con el 44% promedio de la última década.

En este sentido, Juan Bravo, investigador de Clapes UC, remarcó que “si bien hay que controlar los salarios por los factores que determinan la productividad, como la experiencia y la educación de los trabajadores, la evidencia empírica sugiere que la brecha salarial entre trabajadores públicos y privados se mantiene”.

Con esto, explicó que “hay un diferencial no explicado, que va más allá de los determinantes de la productividad, y es justamente la parte que no aparece en los estudios, pero que sí se conocen las razones a veces por las noticias”.

A su vez, Patricio Rojas, economista y socio de Rojas & Asociados, enfatizó que “sorprende la persistencia de la brecha entre sector público y privado, porque el nivel de productividad del sector público no es más alto que el del privado”. Mientras, Tomás Flores, economista jefe de FX One, planteó que “es muy inusual encontrar a alguien en el sector público que obtenga un salario mínimo, pero a medida que se empieza a llegar a los sueldos más altos la situación se invierte, al menos hasta alcanzar los cargos más altos del Estado”.

Otro punto destacado por los analistas es la mantención de la brecha de ingresos entre hombres y mujeres, que en 2016 alcanzaron un promedio de $601.311 y $ 410.486, respectivamente, una distancia que llega a 31,7%, prácticamente igual al 31,6% de 2015.

En este sentido, la directora del INE, Ximena Clark, aseguró que también es necesario controlar por diversos factores al comparar ingresos de hombres y mujeres, por ejemplo, si son asalariados, y tomando en cuenta la cantidad de horas trabajadas. Así, señaló que “el año pasado (la brecha de ingresos) era 12,1% y este año es 10,7%”.

Distribución de ingresos

Uno de los datos que más llamó la atención, por el impacto que genera a nivel social, tiene que ver con la mediana de ingresos de los ocupados, que demuestra que el 50% de los trabajadores chilenos obtiene ingresos igual o menor los $ 350 mil.

Además, en el desglose de datos se observa que el 11% de los ocupados genera ingresos entre $ 0 y $ 100 mil, el 20,5% alcanza un rango entre $ 200-$ 300 mil, pero solo un 9,7% logra superar el $ 1 millón, y apenas el 1,2% supera los $ 3 millones.

En este sentido, la directora del INE agregó que el 71% de las personas ocupadas recibe un ingreso menor o igual a la media nacional($ 517 mil), si bien sostuvo que “hay que tomar en cuenta que entre las personas que ganan menos de $ 100 mil, hay un grupo que no trabaja 45 horas semanales”.

Otra diferencia salarial que llamó la atención tuvo que ver con los trabajadores asalariados frente a los cuenta propia (más informal), considerando el explosivo aumento que registra el segundo grupo en los recientes datos de mercado laboral. Así, los asalariados anotaron un promedio de ingresos de $ 572.901, mientras que los empleados más informales percibieron $286.502 en promedio.

Frente a esto, Rojas señaló que la evolución del sueldo por cuenta propia revela que el empleo generado el último tiempo es muy precario, agregando que si bien “detuvo un tiempo el alza del desempleo, ya vemos que comienza a subir la gente desocupada en los últimos informes del INE, por lo que lo más probable es que las diferencias de brechas entre los empleados formales y los informales se hayan acrecentado en 2017”.

Brechas y la educación

De acuerdo con analistas, el factor clave detrás de la superación de las diversas brechas de ingresos se encuentran en la educación, donde se revelan diferencias importantes a medida va subiendo la capacitación de los trabajadores. En este caso, destacó que los ocupados con educación universitaria ganan en promedio 2,5 veces lo que ganan los con educación secundaria, registrando ingresos por $ 948.700 en el primer caso, y de $ 381.400 en el segundo. En tanto, los ocupados que tienen postgrados alcanzan sueldos promedios de $ 1.676.200, y los que solo alcanzan educación primaria llegan a $ 259.700.

Con esto, la directora del INE enfatizó que la brecha de género en el ingreso por hora de la categoría postgrado anotó una redicción anual de 5,3 puntos porcentuales (de -29,3% a -24,0%), debido a que las mujeres de esta categoría presentaron un aumento de su ingreso y una baja de las horas efectivamente trabajadas.

En tanto, Flores aseguró, en base a los estudios del director del Instituto de Economía de la U. Católica, Claudio Sapelli, que “los ingresos de la encuesta tienen correlación con el capital humano de las personas, y los resultados de la masificación de la educación superior aún no se nota en el mercado del trabajo. Todavía vemos la realidad de los ‘80. Cada generación irá haciéndose más igualitaria, lo mismo ocurrirá con la brecha de género”.

Otro experto advirtió que “el 84,1% de los trabajadores por cuenta propia no cotiza para salud ni pensiones” según esta Encuesta Suplementaria de Ingresos”.

/GAP