La ilustración muestra dos agujeros negros en proceso de fusión, como los detectados por LIGO

El “ruido” que acompañaba a las ondas gravitacionales detectadas por el observatorio LIGO (en septiembre de 2015 y en febrero de 2016) podría ser mucho más que eso. De hecho, en él podría ocultarse la evidencia de que el universo, tal y como afirma la Cosmología Cíclica Conformada (CCC), teoría enunciada hace más de una década por los físicos Roger Penrose y Vahe Gurzadyan, consiste en realidad en una sucesión de “eones” que se superponen en el tiempo. Cada eón, según la teoría, estaría marcado por su propio Big Bang.

Para Penrose, según escribe Hamish Johnston en Physicsworld.com, lo que aparentemente no es más que un ruido de fondo sería, en realidad, una señal real (otra) de las ondas gravitatorias generadas por la descomposición de una hipotética clase de partículas de materia oscura predichas por la CCC. En un artículo publicado hace apenas unos días en arxiv.org, el físico británico sostiene que una cantidad significativa de este ruido podría ser, por sí misma, una señal de origen astrofísico o cosmológico, concretamente una señal CCC.

El “ruido” que acompañaba a las ondas gravitacionales detectadas por el observatorio LIGO (en septiembre de 2015 y en febrero de 2016) podría ser mucho más que eso. De hecho, en él podría ocultarse la evidencia de que el universo, tal y como afirma la Cosmología Cíclica Conformada (CCC), teoría enunciada hace más de una década por los físicos Roger Penrose y Vahe Gurzadyan, consiste en realidad en una sucesión de “eones” que se superponen en el tiempo. Cada eón, según la teoría, estaría marcado por su propio Big Bang.

Para Penrose, según escribe Hamish Johnston en Physicsworld.com, lo que aparentemente no es más que un ruido de fondo sería, en realidad, una señal real (otra) de las ondas gravitatorias generadas por la descomposición de una hipotética clase de partículas de materia oscura predichas por la CCC. En un artículo publicado hace apenas unos días en arxiv.org, el físico británico sostiene que una cantidad significativa de este ruido podría ser, por sí misma, una señal de origen astrofísico o cosmológico, concretamente una señal CCC.

Las señales captadas por los detectores de LIGO en Hanford (izquierda) y Livingston, muestran la onda gravitacional detectada en 2015. Las líneas oscuras corresponden a las ondas gravitacionales, mientras que las rojas y las azules habían sido consideradas hasta ahora como simple ruido
Las señales captadas por los detectores de LIGO en Hanford (izquierda) y Livingston, muestran la onda gravitacional detectada en 2015. Las líneas oscuras corresponden a las ondas gravitacionales, mientras que las rojas y las azules habían sido consideradas hasta ahora como simple ruido

“Esto -sostiene Penrose en la introducción de su artículo- plantea algunas cuestiones acerca de la fiabilidad estadística de las propias señales, lo que ha dado lugar a mucha discusión. Este trabajo aparece para apoyar la afirmación de que hay algo inexplicable y que podría tener un genuino interés astrofísico”.

Un Big Bang tras otro

La teoría CCC propuesta por Penrose asume que cada “eón” comienza con un Big Bang y avanza después hacia un futuro interminable en el que el universo se expande a un ritmo acelerado. A medida que esta expansión se hace infinitamente grande, se transforma de nuevo en el próximo Big Bang.

Según Penrose, una “implicación razonablemente robusta de la teoría CCC” es que la materia oscura consiste en partículas llamadas erebones, un nombre que procede del dios griego de la oscuridad Erebos. Los erebones serían extremadamente pesados, con masas de aproximadamente 10–5 g. Lo que supone que cada erebon sería cerca de 22 órdenes de magnitud más pesado que un protón.

Para el físico, cuando un erebon se descompone, deposita toda su energía en una onda gravitacional con frecuencias muy por encima de las capacidades de detección de LIGO. Por eso serían detectados y registrados como impulsos casi instantáneos que pueden confundirse con ruido y no ser identificados con una señal procedente del nacimiento del cosmos.

¿Estamos, pues, a punto de confirmar una teoría cosmológica totalmente diferente a la actual? ¿Hubo otros big bang antes del que dio origen al universo en que vivimos? Solo el tiempo, y nuevos estudios, lo dirán…

/psg