En un hecho sin antecedentes, el 23 de enero del 2004, la jueza María Bedecarrat sometió a proceso al árbitro y los dos auxiliares de línea que controlaron un partido por la Copa Presudamericana, entre la Universidad Católica y Provincial Osorno.

La medida tomada por la jueza afecta a Patricio Polic, a Héctor Poblete y a Mario Vargas, quienes dirigieron el polémico encuentro disputado el 2 de septiembre del 2003. La titular del Segundo Juzgado del Crimen de Osorno consideró que Polic, que actuó como árbitro central, así como sus auxiliares, violaron normas de la ley de violencia en los estadios, pues tuvieron una mala presentación que derivó en desórdenes.

En este caso, la terna arbitral habría actuado como instigadora de la violencia en el espectáculo deportivo. El partido se jugó en la sureña ciudad de Osorno y concluyó con una victoria de la UC, que de esa forma pasó a la fase internacional de la Copa Sudamericana.

La UC perdió por 1-0 el partido de ida, en Santiago, y en su visita a Osorno ganó 2-1 en el tiempo reglamentario, por lo que fue necesario desempatar con disparos desde el punto penal, que a la postre favorecieron al equipo de la capital.

Polic recibió críticas por una presunta actuación en favor de la UC, pues sancionó contra Provincial Osorno un penal que aparentemente no existió y además no validó un gol al equipo local, a pesar de que pelota alcanzó a superar la línea de meta.

LLEGÓ AL CONGRESO

El diputado Javier Hernández (UDI) instauró una demanda por presunta estafa residual, con el argumento de que el equipo de su ciudad perdió dinero por no haber pasado a la siguiente fase del torneo.

A finales del año pasado, la Confederación Sudamericana de Fútbol anunció que Polic está inhabilitado para conducir partidos internacionales. Por su parte, el Comité de Arbitros de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP) decidió ir más allá, y no incluyó a Polic en la lista que anualmente le entrega a la FIFA con los nombres de los jueces que representan al país en el ámbito mundial.

La pena se cursó en forma extensiva para sus asistentes, Mario Vargas y Héctor Poblete. Según el entonces presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, Reinaldo Sánchez, “todos nos sentimos avergonzados. De hecho, la Confederación suspendió con ocho meses a todos los responsables de esos sucesos, a los tres, porque también incluyó a los asistentes”.
/gap