Si abrimos al azar unos cientos de botiquines de hogares chilenos y vemos los medicamentos que más se repiten, es fácil que podamos deducir aquellos de los que se abusa, los que se consumen más de lo debido. En la lista estarían, podríamos apostar, el paracetamol y el ibuprofeno, pero seguro que encontraríamos también un conocido fármaco para la acidez de estómago, el omeprazol.

De hecho, con este último medicamento no hace falta hablar de suposición, sino de certeza, ya que el propio Ministerio de Sanidad advirtió del sobreconsumo del inhibidor de la bomba de protones -así se llama su familia farmacológica- en 2009 y por eso ahora se exige receta médica para su venta.

Consumimos mucho omeprazol y aquí no vale utilizar la excusa del “todos lo hacen”. Italia, Francia y Alemania -países donde, por cierto, no se come de forma muy distinta a la nuestra- lo usan mucho menos. Uno de cada 10 chilenos lo toma a diario, como si se tratara de la píldora anticonceptiva. Y la mayoría son ajenos a sus riesgos.

Para evitar estos últimos o, al menos, reducirlos al mínimo, hay una fórmula impecable. Al alcance de todos no muchos, sin embargo la practican pocos. Es algo tan sencillo como leer el prospecto. Aquí, un resumen de su manual de instrucciones para los más despistados.

Indicaciones

Pero, ¿cómo? ¿tenemos una bomba en el organismo y no lo sabíamos?  Es lo que puede llevar a pensar el nombre de la familia a la que pertenece el omeprazol y se trata de una verdad… a medias. Existe una bomba pero no con el significado habitual que se le da a este término. La bomba de protones es una proteína integral de membrana y su inhibición hace que se reduzca de forma prolongada la producción de ácido en el jugo gástrico en la que participa activamente.

Así, las principales indicaciones para tomar omeprazol son la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), las úlceras en la parte superior del intestino o en el estómago, las úlceras infectadas por la bacteria Helicobacter pylori, las causadas por los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno, así como para evitar la aparición de éstas y el tratamiento del exceso de ácido en el estómago provocado por un tumor en el páncreas, una afección denominada síndrome de Zollinger-Ellison.

Cuando no tomarlo

Sabemos que es algo evidente, pero la amplísima disponibilidad del omeprazol hace que las personas se puedan descuidar y olvidar si son alérgicos al fármaco o al cualquier otro de sus componentes: sacarosa, almidón de maiz, lauril sulfato sódico, hidrogenosfosfato disódico anhidro, manitol, hipromelosa, macrogol, talco, polisorbato 80, dióxido de titanio, copolímero de ácido metacrlicio y acrilato de etilo, además de los componentes de la cápsulaen la que vienen algunas presentación: gelatina, amarillo de quinoleína y dióxido de titanio.

Pero tampoco se debe consumir omeprazol si se alérgico a otros fármacos que contengan inhibidores de la bomba de protones. Ejemplos: el pantoprazol o el esomeprazol.

Por último, algo que puede que no sepan las personas seropositivas, con infección por VIH. El omeprazol no se puede tomar si se consume el antirretroviral nelfinavir, componente de algunos de los regímenes de control del virus.

Mejor comentarlo con el médico si…

En ciertos casos, el omeprazol no está contraindicado pero, cuando se consume, el paciente sufre efectos inesperados y debe avisar a su médico.  Son varios los que figuran en el prospecto, por ejemplo un adelgazamiento abundante sin motivo aparente, dificultad para tragar, una erupción cutánea en zonas de la piel expuestas al sol o una diarrea grave o persistente, entre otros.

También hay que comentar con el médicos si se tiene osteoporosis o se consumen corticosteroides -un fármaco que puede aumentar el riesgo de esta enfermedad-. La razón: el consumo durante más de un año de omeprazol puede aumentar ligeramente el riesgo de fractura de cadera, muñeca o columna vertebral.

Si vas a hacerte análisis

Algo que mucha gente desconoce: si se consume omeprazol, los análisis de sangre pueden salir alterados, aunque esto sólo afecta a un análisis específico de sangre, el de cromogranina, utilizado sobre todo como marcador tumoral.  

Uso con otros medicamentos

En general, los prospectos consultados advierten que hay que consultar con el médico si se va a tomar omeprazol con cualquier otro medicamentos. Pero entre los más nombrados, hay algunos curiosos, como el diazepam para la ansiedad, la hierba de San Juan (un producto de herbolario que se usa sin base científica para la depresión) o algunas quimioterapias. En algunos casos, se habrán de ajustar las dosis pero, en otros, se puede requerir el cese del uso del omeprazol.

Cómo tomarlo

Más allá de ajustar la dosis a la dolencia que se padece -algo que viene especificado en el prospecto-, el documento también ofrece algunos consejos básicos, como que es mejor tomar las cápsulas -cuando es ésta la vía de administración escogida- por las mañanas y que da igual hacerlo con alimentos o con el estómago vacío.

Efectos adversos

Como en todos los prospectos, en el del omeprazol hay un amplio listado de efectos adversos, divididos en frecuentes, poco frecuentes, raros y muy raros. Encontramos algunos curiosos, sobre todo en los tres últimos grupos, como el insomnio, la caída del cabello o las alucinaciones. Cualquier de ellos asustará menos si se ha leído el prospecto y puedes pensar que esto te ocurre por el omeprazol y no por otros motivos.

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