En los últimos tres años, los colegios municipales de Santiago han perdido un total de 316 días por estar en toma, es decir, el equivalente a un año escolar. Pese a que en lo que va del 2018 las cifras han sido más bajas que en años anteriores, las tomas han tenido una gran visibilidad en el último mes, particularmente las del Liceo Amunátegui, Instituto Nacional y Javiera Carrera, colegios que lideran la lista de los establecimientos que han perdido más clases.

Sobre la situación el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri ha mantenido la política de “colegio tomado, colegio desalojado”. El edil explicó que durante las tomas no sólo se pierden clases.

“Para gran parte de los alumnos del Liceo Amunátegui, por ejemplo, sus comidas fuertes del día son el desayuno y el almuerzo que comen en el colegio. Muchos padres de esos alumnos me han dicho que no tienen recursos para darle una buena comida. Entonces los jóvenes tienen que pensar en el daño que le están produciendo a sus pares. No puedo como sostenedor ser permisivo en ese sentido”, dijo. Sólo en mayo se perdieron cerca de 17.568 raciones alimenticias.

El establecimiento que suma más días en toma en 2018 es el Liceo 1 Javiera Carrera, con un total de 20 jornadas. La primera ocupación en el colegio ocurrió el 29 de mayo. Hasta hoy, y en casi un mes, las alumnas se han tomado 12 veces el liceo. Sus demandas, además de adherir a la causa feminista, tienen que ver con la infraestructura. Javiera, alumna de tercero medio, cuenta que el recinto no cuenta, por ejemplo, con suficientes baños para todas las alumnas. “Hay 22 baños para tres mil alumnas que se dividen en dos jornadas, y solo están en el primer nivel, siendo que el liceo tiene cuatro pisos. Además, hay entre 10 y 15 baños que están totalmente inutilizables”, explicó.

Otro punto es que existe un solo camerino -en el que caben cerca de 40 personas- para que las alumnas se cambien de ropa luego de hacer gimnasia. “Cuando tenemos educación física lo hacemos cuatro cursos juntos, entonces no cabemos todas. Muchas tenemos que cambiarnos en las salas, que ni siquiera tienen cortinas”, añadió.

Asimismo, Javiera argumentó que existe una parte del edificio que, pese a tener riesgo de derrumbe, sigue siendo utilizada por la falta de salas.

Contactada por La Tercera, la directora del Liceo 1, Inés Aqueveque, declinó referirse a la situación que afecta al establecimiento.

El Instituto Nacional ha tenido este año siete días en toma, cifra menor a años anteriores. El presidente del centro alumnos Vicente Salinas explicó que los jóvenes adoptan medidas como tomas o paros porque “con el paso de los años se ha hecho evidente que la única manera de conseguir objetivos para los estudiantes o comunidades educativas es presionando a las autoridades y las tomas es lo que más los presiona”.

El Instituto Nacional recientemente llegó a un acuerdo con la Dirección de Educación del municipio y se bajó la toma. El presidente del centro de ex alumnos del Instituto Nacional, Mario Benavides, aseguró que la pérdida continua de clases afecta la calidad de la educación. “Esta situación en vez de mejorar la educación pública, la desmejora. no cabe duda de que el qu e existan menos espacios para realizar las clases y recibir el conocimiento, afecta los niveles de excelencia en términos generales”. Benavides hizo un llamado a que “los estudiantes utilicen otros medios que les permitan dar a conocer a la opinión publica sus planteamientos”.

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