Es notable la cantidad de expertos que opinan sobre tema tan complejo y sobre Instituciones Permanentes del Estado, las que gozan merecidamente de un tremendo reconocimiento internacional.

Se olvidan parece que la carrera militar es básicamente una profesión vocacional, que para desempeñarse eficientemente en el ámbito operativo, se requiere indispensablemente juventud y muy buena capacidad física, mental e intelectual, ambos requisitos muy distantes de la idea de vegetar.

Si se agrega que la carrera militar es altamente selectiva y piramidal – no hay tómbolas en la carrera militar – es difícil que alguien que se considere verdadero profesional de las armas, desee quedarse vegetando de sargento o capitán, mientras sus compañeros de promoción escalan hacia grados superiores. Esto y un sinnúmero de otros aspectos y requisitos es necesario considerar y hacer interactuar cuando se analiza a estos profesionales, cuya capacidad profesional y técnica es, sin lugar a dudas, superior a la media de quienes se desempeñan en otros organismos del Estado.

Lo que primero se debe considerar es que a las Fuerzas Armadas no se les puede seguir pagando los sueldos que actualmente tienen, pues por mucho que sea ésta una profesión eminentemente vocacional, evidentemente merecen ingresos a lo menos dos o tres veces a los actuales, de lo contrario continuarán mirando con envidia, los sueldos de parlamentarios, otros EE.PP., y, en particular, de asesores del gobierno que, con una preparación mínima, el Estado les paga millones.

Pedro Veas Diabuno

Vicepresidente

Multigremial de Militares y Policías en Retiro -FACIR

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