El cuidado y la salud de los niños es la gran preocupación de los padres, sobre todo en las nuevas generaciones que intentan innovar con nuevos métodos de enseñanza y protección. Esta inquietud llevó a Jorge Gaete y Ángel Jiménez, ambos ingenieros e investigadores del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), a trabajar en un proyecto que tenía como objetivo controlar la salud de los menores entre los cero y dos años, además de advertir si los niños pueden estar expuestos a una situación de maltrato. “Es una edad donde ellos no pueden comunicarse, por lo que la obtención de información de salud debe ser extraída indirectamente”, señalan los emprendedores.

La iniciativa considera un brazalete con sensores y una aplicación móvil, mediante las cuales se obtienen los signos vitales en tiempo casi real, permitiendo entender así la situación del infante y determinar si algo le pasa o si está sufriendo caídas o zamarreos.

Los ingenieros explican que el método consiste en “un dispositivo no invasivo que se le pone al niño para hacer la toma de señales biométricas (ritmo cardíaco, saturación de oxígeno, pulso, etc.), y la información permite identificar umbrales de riesgo en la salud del menor, con las que se alerta a los padres para que tomen medidas”. Además, las señales envían alarmas donde los padres pueden escuchar clips de sonido relacionados con la situación del niño.

El proyecto fue financiado por el ISCI durante toda su etapa de desarrollo y actualmente la pulsera está en prototipo y en fase de diseño para integrar la placa sensorial a un brazalete. En paralelo están buscando financiamiento a través de socios para iniciar su comercialización.

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