Desde la Casa de Gobierno salió hace algunos días en dirección al Congreso la propuesta de reforma previsional de la Presidenta Bachelet. Esta semana la conoceremos en detalles, aunque lo grueso ya ha sido revelado a la opinión pública. Será el momento de explicarle a los parlamentarios lo que busca la Moneda con los cambios que pretende implementar y que a todos nos dejan muchas dudas.

Personalmente, creo que  la presión social por las bajas pensiones, llevó al gobierno  a proponer que los empleadores paguen un 5%, lo que es aplicar un nuevo impuesto para crear un fondo de solidaridad.

Es legítimo y justo, pero no es la solución para la mayoría de los imponentes. Hoy los trabajadores cotizan el 10%.

Con un poco de esfuerzo podría aumentarse en un 2% más, con lo cual su aporte va a ser de un 12%, agregado al 5% de los empleadores, sean privados o estatales, llegamos a un 17%, que si irían directamente a la cuenta del trabajador, aumentando considerablemente el monto de su pensión.

Y el fondo solidario del 5% propuesto por el gobierno, sería el aporte directo del Estado.

También debe cambiar la política de inversión en el mercado de capitales, los que se ven habitualmente afectados por las crisis internacionales, cada vez de mayor ocurrencia. Sería más productivo, para los cotizantes y para el país, que esos fondos se invirtieran en la construcción de carreteras, viviendas y hospitales, con las ganancias lógicas y seguras para las AFPs que se ganen las respectivas licitaciones.

Se generaría trabajo, sueldos y por ende pago de impuestos, lo que de paso llevaría a financiar el 5% de aumento para el Fondo Solidario. Por último, terminemos con la idea de aumentar la edad para jubilar. Es cierto que hombres y mujeres han prolongado sus expectativas de vida. Pero, vivir más no significa vivir mejor. Menos en un país como el nuestro en que nadie le da trabajo a los adultos mayores.

Columna de Waldo Mora Longa publicada en la página editorial del diario El Mercurio de Antofagasta

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