Quizá hayas visto anuncios donde un nuevo modelo de teléfono móvil aparece rodeado de gotas o directamente sumergido en un líquido. La resistencia al agua es una de las características más importantes para un dispositivo móvil porque nos ayudará a que resista accidentes o pueda ser utilizado sin problemas cuando salimos de la ducha, o pueda incluso ser utilizado para sacar fotografías debajo del agua de la piscina en verano.

Si sigues de cerca el mercado de la tecnología móvil habrás leído en muchas ocasiones algo similar a “El nuevo modelo tiene resistencia al agua, un punto muy importante a nivel de seguridad”, por ejemplo en los análisis de smartphones de La Vanguardia. Por desgracia, este punto no siempre queda claro al consumidor final… ni parece ser el mismo entre varios móviles del mismo modelo y marca.

LG G6 cuenta con resistencia al agua IP68

LG G6 cuenta con resistencia al agua IP68 (Álex Barredo)

Un ex-ingeniero de BQ, la firma española de tecnología móvil, confirma a La Vanguardia que en muchas ocasiones los fabricantes saben que tienen un terminal con resistencia al agua pero no lo publicitan así ni utilizan las certificaciones existentes para no tener que cubrir las garantías de daño por agua. “Los usuarios te van a decir que lo metieron un segundo en la piscina porque ponía que era resistente al agua y el móvil ha dejado de funcionar (…) y es difícil para nuestros técnicos saber si ha sido así.”

Los últimos iPhone 7, 8 y X de Apple son “Resistentes al agua y al polvo” según la compañía, pero con una aclaración en una nota que indica que “La resistencia a las salpicaduras, el agua y el polvo no es permanente y puede disminuir como consecuencia del uso habitual”. ¿Qué significa esto? Que los diferentes componentes del terminal pueden ir, poco a poco, eliminando el factor hermético del terminal.

Apple directamente te pide que evites: “Nadar o bañarte con el iPhone” o “Sumergir a propósito el iPhone en agua”, ¿entonces para qué sirve un móvil resistente al agua si no puedes mojarlo? Es complicado. En nuestras pruebas del iPhone 7 y iPhone 8, hemos sacado fotografías y vídeos desde el fondo de una piscina de más de un metro de profundidad sin mayores problemas durante largos periodos de tiempo. Sin embargo,muchos lectores nos han confirmado que modelos idénticos han dejado de funcionar de forma repentina al ser sumergidos apenas unos centímetros.

En realidad factores como la temperatura o el uso diario de nuestro móvil, e incluso la velocidad y la fuerza con la que lo introduzcamos en el agua, influyen. Un modelo que está expuesto a muchos cambios de temperatura y que tiene muchos meses, ha podido perder parte de la resistencia al agua de forma inapreciable para el usuario. Esto en realidad importa poco a alguien que ha pagado 800 o 1.000 euros por un terminal “resistente al agua” seguido de un incómodo asterisco de notas.

Nuestra recomendación es que, a pesar de que tu móvil sea resistente al agua, ten mucho cuidado y espera lo peor en todo momento. Si el móvil ha sufrido golpes o hace mucho tiempo que lo has comprado, seguramente haya perdido gran parte de la protección hermética. Intenta no sumergirlo rápidamente o muy profundo para reducir la presión del agua alrededor del terminal, y que tampoco el agua esté muy fría ni muy caliente. Recuerda que incluso aunque tengas el mismo modelo de teléfono que un amigo que lo acaba de meter en la piscina, pequeñas diferencias de construcción o durante el uso del dispositivo pueden hacer que el móvil quede inspirativo al instante.

Móviles resistentes al agua

Móviles resistentes al agua (Sony)

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