Las preferencias de las personas de dónde vivir, al menos en la capital, han cambiado. Es cosa de recorrer algunas de las calles de Santiago para ver cómo han proliferado grandes torres. Es que las personas cada vez más están optando por dejar de vivir en casas y sus hogares son cada vez más pequeños.

Eso es lo que al menos reflejan las cifras de ventas de viviendas de los últimos diez años de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). Si en 2007, del total de inmuebles que se compraban, los departamentos correspondían al 63% y el de casa al 37%, en el primer semestre de este año, esa proporción es de 81% versus 19%.

Otra tendencia que se ha dado es la de vivir en lugares más pequeños. Según las cifras del gremio, si hace diez años el tamaño promedio era de 63 m2 en departamentos y 95,2 m2 en casas, en la primera mitad de este 2017 esas superficies han disminuido a 53 y 88,6 m2, respectivamente.

Ambos fenómenos tienen explicaciones que apuntan más menos a lo mismo: vivir cerca del centro. “Vivir en los suburbios comenzó a tener costos más altos, para movilizarse básicamente”, sostiene Javier Hurtado, gerente de Estudios de la CChC. En tanto, Cristián Lecaros, CEO de Portalinversionista.com, indica que esto también “tiene que ver con la cantidad de terrenos disponibles y la rentabilidad del negocio”.

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