Un evento como el Mundial de Fútbol, como el que se está jugando en Rusia, puede convertirse en medicina para las emociones al tener la capacidad de divertir, apasionar, entretener, evadir de los problemas e incluso dejar de lado discusiones políticas y la crispación.

La capacidad que una competición como esta tiene para ilusionar y beneficiar al estado de ánimo repercute en la salud en general, y de forma muy positiva.

Así lo asegura la doctora Marisa Navarro, psicoterapeuta y autora de los libros La medicina emocional y El efecto tarta, que explica que siempre que sepamos entender bien la competición, ser aficionado a un deporte puede reportarnos grandes beneficios, al generarse en nuestro cuerpo sustancias muy beneficiosas como la Dopamina, relacionada con los sistemas de recompensa cerebrales, la Serotonina, que regula nuestro estado de ánimo y nos hace estar más animados y contentos, o las Endorfinas que nos provocan sensación de bienestar. Son analgésicas y euforizantes.

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