Como médico, miembro del Colegio de la orden y consejero por el Regional Santiago, manifiesto mi sorpresa ante la reciente declaración de la Mesa Directiva del Colegio Médico de Chile AG en relación con la causa judicial por la muerte de don Eduardo Frei Montalva, a quien admiro y respeto. La declaración creo que es apresurada, ya que entre líneas pareciera aceptar que efectivamente hubo un asesinato perpetrado por médicos chilenos.

Es sabido que don Eduardo sufrió una complicación como consecuencia de una intervención quirúrgica, suficientemente grave para ser letal, como lo demuestra la numerosa experiencia médica. Conocido es el caso, por ejemplo, del Presidente de Brasil don Tancredo Neves, quien también tuvo una complicación abdominal luego de una cirugía, y falleció a consecuencia de ello; y así hay miles de casos en el mundo. Por lo tanto, no será tarea fácil para ningún juez o investigador demostrar un acto culposo que confirme una muerte provocada y al mismo tiempo descarte que ella haya sido producto de lo que la experiencia médica y el sentido común dictarían como por lejos la causa más probable, que es la complicación quirúrgica. Sin conocer todos los detalles, entiendo que esa prueba no existe.

Si bien las fallas, o incluso muertes, luego de actos médicos son una realidad, y por ello ha habido una creciente preocupación de los médicos y de las instituciones de salud por minimizarlos, siendo estas no necesariamente producto de un acto médico mal realizado, en los tiempos que corren, un caso como el que motiva la declaración del gremio médico sería con alta probabilidad más bien motivo de una demanda médico-legal por mal praxis (no por homicidio calificado), y no serían necesariamente los ahora inculpados los que estarían en el ojo del huracán. Por lo tanto, sorprende que en lugar de presuponer la inocencia de los médicos procesados hasta no demostrar lo contrario y brindarles apoyo, esta declaración más bien se transforme en acusadora (gravemente, además, por hacer un símil con hechos de tortura).

Para algo de tranquilidad de los hijos del Dr. Patricio Silva, colegas también, doy testimonio de que no todos los colegiados compartimos esta declaración.

Carta al diario El mercurio del Dr. Pedro Becker Rencoret
Consejero regional Colegio Médico de Chile