Ricardo Lagos y José Miguel Insulza son dos de las figuras más destacadas del socialismo chileno. Sin embargo, ambos resultaron casi humillados por el propio PS: a Lagos lo bajaron de la carrera presidencial para apoyar a Guillier y al Panzer lo mandaron desde Atacama a Arica para beneficiar al comunista Carmona.

Así se hacen las cosas en política hoy día: priman los intereses personales y resultadistas, incluso por sobre el respeto a personajes emblemáticos como los ya nombrados. Y lo mismo ocurre en otras tiendas, como es el caso de Mayol y Jackson en el Frente Amplio. Volteretas van y vienen, dejando de manifiesto que los famosos líderes universitarios de antaño le tomaron el gustito al poder y a la dieta parlamentaria. Por eso, no quieren arriesgar sus cupos y pretenden ir “arropaditos”, tal como ganaron el propio Jackson y Vallejo la vez pasada.

Ni hablar de la incongruencia mayúscula de Chile Vamos, que inscribe para las parlamentarias a un candidato que asegura que por ningún motivo votará por Piñera”. Reitero: así se hacen las cosas en política hoy en día. Por eso, la Presidenta, preocupada tan solo de que se aprueba la Ley de Aborto y el matrimonio homosexual, sorprende al decir, respecto a la pérdida de empleos que dejará la reforma previsional, reconocida por sus propios ministros, que “desconozco esos estudios, cuán serios son. Hoy no tuve tiempo para leer el diario y no conozco el estudio en general”.

Y en otro plano, los jóvenes, feministas y el mundo gay, que son los que piden y exigen tolerancia terminan siendo lo menos tolerantes que se pueda imaginar. De otra forma no se explica la agresión a un ministro del Tribunal Constitucional y a José Antonio Kast, cuando se discutía el proyecto aborto. A propósito de Kast, no se sabe qué persigue con su candidatura presidencial.

Obviamente, él dice que va a ganar, otra cosa no puede decir. Y con su presencia en la papeleta hace prácticamente imposible la victoria de Piñera en primera vuelta, que es donde la tiene más fácil y pone un manto de duda para el balotaje posterior. Porque en segunda vuelta, la izquierda se va a unir para impedir que gane el candidato de Chile Vamos y el mismo Kast ha dicho que “no sabe si sus votos irían en su totalidad para Piñera, especialmente los de la familia militar”. Agregando que quizá sí, porque “sería el mal menor”. ¿Lo ven? Así se hacen las cosas en política, hoy en día.

Columna de Waldo Mora Longa, Exintendente regional, publicada en la página editorial del Mercurio de Antofagasta

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