En octubre de 2017, los telescopios se asombraron con una roca gigante, del tamaño de una cancha de fútbol que viajaba por el espacio. Primero se dijo que era un cometa, luego se definió que era un asteroide. ¿Qué era realmente?

Bautizado como Oumuamua, “explorador” en hawaiano, su nombre tiene mucho que ver con su real origen. Como si fuera el eje central de una gran película de ciencia ficción, un físico y académico de la Universidad de Harvard ha planteado que en realidad se trata de un objeto tecnológico que viaja a través del espacio.

Abi Loeb, el autor de esta teoría participó en una charla organizada por el Instituto de Astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con el apoyo del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines CATA y la Vicerrectoría de Investigación de la PUC, donde ratificó su pensamiento.

Oumuamua, descubierto por Robert Weryk, con observaciones hechas con el telescopio Pan-STARSS de la Universidad de Hawái, ha capturado la atención de la astronomía en los últimos años.

Inicialmente se consideraba que era un cometa o un asteroide. Luego surgieron distintas teorías

“Probamos muchas alternativas plausibles y la más factible es que Oumuamua debe ser un cometa y que los gases que emanan de su superficie están causando las pequeñas variaciones en su trayectoria”, señaló en su momento David Farnochhia, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Sus extraños movimientos generaron estas nuevas teorías. La principal dice relación con el origen y procedencia del objeto, que aparentemente no pertenecería al Sistema Solar. Tendría procedencia alienígena. Esto es afirmado por Loeb (59 años), quien no es un científico cualquiera.

El astrofísico de la Universidad de Harvard, y actual director del Departamento de Astronomía cuenta con participación en más de 700 artículos científicos, y además es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias. En abril de 2020 Loeb fue elegido miembro del Consejo de Asesores del Presidente sobre Ciencia y Tecnología (PCAST) de la Casa Blanca.

Oumuamua no era una roca común, “no reflectaba calor y no se vio radiación. Su tamaño era el de una cancha de fútbol americano. Su anomalía más importante es que se desvió de su órbita y si fuera un cometa no lo vimos así. Tendría que evaporar parte de su masa y no lo vimos”, señal Loeb.

Loeb asegura que Oumuamua no es un cometa porque no deja una estela, tampoco es un asteroide, ya que es alargado. Además, no tiene una órbita precisa y puede cambiar de velocidad.

“Creo que es un objeto artificial y no una roca. Si le muestras un celular a un cavernícola va a pensar que es una roca. La comunidad científica estaba dividida. Hay personas que nunca han escritos papers, que no son científicos. La mayoría no conoce los detalles”, añade el académico.

Lamentablemente, ya no existe la posibilidad de recopilar nuevos antecedentes, ya que el objeto, que pasó por el Sistema Solar en 2017, actualmente se encuentra muy lejos de los telescopios terrestres.

Objeto extraterrestre

El astrofísico, quien en 2012 fue elegido por la revista Time como una de las 25 personas más influyentes en ciencias espaciales, es autor del libro “La humanidad ante el primer signo de vida inteligente más allá de la Tierra”, donde postula que el cometa interestelar Oumuamua, sería en realidad un objeto de origen tecnológico extraterrestre.

Esto sacó a mucha gente de su zona de confort, advierte Loeb. “Por ejemplo el mismo Einstein estaba equivocado en algunos aspectos. Me asombra que el sector comercial tiene más apertura que el sector académico”, añade.

Fue descubierto en una órbita altamente hiperbólica por Robert Weryk el 19 de octubre de 2017

Los astrónomos suponían que era un cometa. “Su trayectoria le dio un impulso gracias a la fuerza gravitacional. Otro hecho particular es que mientras se movía su brillo cambió. El objeto se veía muy extraño, es más grande de lo que creíamos en papers anteriores en relación a objetos interestelares”, explica el astrofísico de la Universidad de Harvard.

El objeto, que en estricto rigor se llama 1I/ʻOumuamua, tiene un radio de 200 metros. Antes de que se decidiera el nombre oficial por el que se le conoce actualmente, se consideró bautizarlo como Rama, debido a que en la novela de ciencia ficción de 1973, Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, se descubrió una nave extraterrestre en circunstancias similares.

A comienzos de este mes, Loeb publico un nuevo libro “Extraterrestrial” o “Extraterrestre” en su versión en español (Editorial Planeta). En el texto, se cuenta parte de su vida como físico y también los misterios que esconde Oumuamua y las explicaciones que tiene el científico para explicar el origen de esta piedra interestelar.

Además del mencionado Loeb, el ciclo científico de este viernes, contó con Jill Tarter, astrónoma del Instituto Setti que inspiró al personaje principal de la película “Contacto”, protagonizada por Jodie Foster. También participó uno de los personajes más influyentes en filosofía de la ciencia a nivel mundial, Paul Hoyningen, entre otros astrónomos de renombre mundial.

Portada del libro del académico

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