La risa es buena para conquistar, la importancia de un beso o por qué un e-mail es mejor que una llamada

Nace en el cerebro, no en el corazón

San Valentín: 
Seis cosas importantes que la Ciencia sabe sobre el amor

Aunque asociamos los sentimientos amorosos con el corazón, lo cierto es que su origen está en el cerebro. Son nuestras neuronas, las que nos llevan a enamorarnos. Y la chispa surge con el deseo. “El amor es en realidad un hábito que se materializa a partir del deseo sexual, cuando éste es recompensado. Funciona de igual forma que cualquier otra adicción”, explica Jim Pfaus, de la Universidad de Concordia (Canadá), que lideró un trabajo para localizar la fuente del amor en el cerebro. Dos estructuras están implicadas: el estriado, que forma parte del sistema de recompensa del cerebro, una especie de brújula del placer, y la ínsula, donde tiene lugar la integración emocional y multisensorial. Según el neurocientífico Antonio Damasio, la ínsula es el lugar donde se integran mente y cuerpo y, posiblemente, desde donde surge la consciencia. Y estas dos estructuras son las responsables de convertir (o no) el deseo en amor.

Enamorarse reduce la materia gris

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Seis cosas importantes que la Ciencia sabe sobre el amor

Estar enamorado hace que disminuya la materia gris en una zona concreta del cerebro relacionada con el placer y la recompensa, según un estudio japonés publicado en “Frontiers in Psyuchology”. Formada por los cuerpos de las neuronas, la materia gris, se asocia coloquialmente con el alma de la inteligencia. Y al parecer cuando nos enamoramos, perdemos un poco la cabeza, como coloquialmente también suele decirse.

Lo cierto es que la sensación subjetiva de aumento de la felicidad que se siente cuando cupido lanza sus dardos (y acierta) se correlaciona con una disminución de la densidad de materia gris en el estriado, una estructura que forma parte del sistema de recompensa del cerebro. Una disminución semejante se ha observado en personas adictas a la cocaína acompañada por déficits en el control de impulsos. De alguna forma, se podría decir que, al menos al principio, el amor crea cierta adicción y dificulta el control de los impulsos.

El humor lleva al amor

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Seis cosas importantes que la Ciencia sabe sobre el amor

Un estudio de la universidad de Kansas explica que el humor es muy importante a la hora de iniciar una relación romántica. De hecho, reír facilita las conquistas amorosas. Las personas que ríen resultan más atractivas. Además, según los investigadores liderados por Jeffrey Hall, “la risa compartida podría ser una vía hacia el desarrollo de una relación más duradera”.

Mejor decirlo con un e-mail

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Según una investigación de la Universidad de Indiana, en esta era digital, un correo electrónico puede ser más eficaz en la expresión de los sentimientos románticos que dejar un mensaje de voz. Según los investigadores, “al escribir correos electrónicos románticos, los remitentes añaden consciente o inconscientemente un contenido más positivo a sus mensajes, tal vez para compensar la incapacidad del medio que utilizan para transmitir el tono de voz”.

Lo que transmite un beso

San Valentín: 
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Durante generaciones, los besos apasionados inmortalizadas en películas y canciones han servido como termómetro del afecto romántico. Sin embargo, según investigación destaca que los besos románticos no son la norma en la mayoría de las culturas. En algunas esta costumbre es incómoda e incluso repulsiva.

Un estudio de la Universidad de Indiana encontró que menos de la mitad de todas las culturas encuestados – el 46 por ciento- utilizan los besos románticos, definidos como el contacto labio-a-labio, prolongado o no.

Pese a todos otras investigaciones indican, que un beso puede dar información. “Hay tres principales teorías sobre el papel que juegan los besos: de alguna manera ayuda a evaluar la calidad genética de parejas potenciales; sirven para aumentar la excitación, y es útil para perpetuar la relación de pareja.

Mucho más que química

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Después del enamoramiento inicial, dónde la química juega un papel importante, el éxito de una relación amorosa depende de nuestro cerebro más racional. Frente al reduccionismo que supone pensar que el amor es sólo química, algunos investigadores argumentan que es mucho más. Escanear el cerebro enamorado, es una «intromisión» un poco inquietante porque sugiere que el amor, nuestra más preciada y misteriosa emoción, no es más que el resultado de un puñado de sustancias químicas producidas en el cerebro. Es cierto que algunos de los síntomas que experimentamos son meramente explicables en términos de eventos microscópicos que tienen lugar entre nuestras neuronas. Sin embargo, pensar que el amor es sólo eso, supone un «neurorreduccionismo». Hay otros factores que intervienen en el enamoramiento, incluyendo los psicológicos, sociales y culturales.

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