Ya están inscritos los candidatos. En la presidencial son nada menos que ocho: Piñera, Kast, Guillier, Sánchez, Goic, Artés, Navarro y ME-O. Hay diversas encuestas, aunque cada candidato dice que tiene las propias y que son diferentes a las que se conocen públicamente. Lo cierto es que la clave final será la cantidad de votantes, tema en que las encuestas aún no parecen muy certeras. Cadem estima que, con las respuestas de hoy, la participación sería de alrededor de 45%. Hay otros que creen que será mucho menor, como en la última elección, y otros como yo que creen que será mayor. Es la clave, y es por ahora incierta.

Con las cifras de hoy son más o menos así: por la centroderecha Piñera está en torno al 46%, Kast 5%. En la Nueva Mayoría o lo que sea hoy, Guillier 18%, Sánchez 18%, Goic 7%. Por otro lado, está Artés que no debe llegar al 1%, Navarro similar, y ME-O que podría tener un 4%. De estas cifras eventuales surgen varios puntos interesantes.

El primero, en la lógica de grandes coaliciones (que desaparecerá en esta elección) es que entre la suma de los dos primeros y el resto la cosa es más o menos empate, suponiendo que todos se unan en segunda vuelta, lo que es muy poco probable. El mapa político del país será completamente diferente desde el 2018. Gran duda se cierne sobre la “patria resiliente” que nadie entiende mucho.

Segundo, con ocho candidatos es muy difícil que alguien gane en primera vuelta. Kast podría ser quien evite que Piñera gane en primera vuelta, lo que sería un golpe demasiado duro a la centroderecha. Podría recordarnos al famoso cura de Catapilco. Kast sostiene que trae nuevos votantes y que pasará a segunda vuelta con Piñera, como ocurrió en Perú. Es en efecto posible pero poco probable.

Tercero, el Frente Amplio ha sufrido un severo golpe cuya magnitud electoral aún no sabemos, pero pareciera que no es menor. Su principal bandera de lucha que era la nueva política, simplemente se desmoronó. Pero en el otro lado, Guillier sigue de tumbo en tumbo y su campaña se mantiene disgregada, sin mensajes claros, y con el candidato claramente desganado. Los partidos que lo apoyan lo critican y el candidato comete error tras error.

Lo que se aprecia en las tendencias es que Piñera sigue subiendo, Guillier está estancado y Sánchez declina sistemáticamente, como lo hizo Guillier en su momento. La próxima semana tendremos la encuesta Adimark, Cadem y muy pronto la CEP. Eso definirá claramente el punto de partida en términos de encuestas.

En las parlamentarias el guirigay es increíble. Mirando las listas queda en evidencia que varias figuras políticas tradicionales quedarán atrás, y las sorpresas pueden ser mayores. Es parte del rebaraje del naipe en curso. Ahora sabremos de verdad cuánto pesa el Frente Amplio y cómo se ordenará la izquierda para el futuro. El PS le regaló un senador al PC e Insulza ha hecho el loco como nunca mendigando un cargo. Lo nombraron mañosamente en el tema de La Haya para hacerlo candidato, postergando el interés nacional. Abandonó el cargo para ser presidencial, pero lo bajaron. Partió a Atacama, una sandía calada, y lo bajaron por el PC; dijo pública y taxativamente que no iría a ninguna otra circunscripción, pero ahora está inscrito en Arica. De no creer. Más difícil aún es entender el apoyo formal de la DC, que tiene su propia candidata en la zona.La contienda está sabrosa, y tendremos mucho que comentar. Por ahora solo hemos partido. Ojalá la polarización y la inmundicia no invadan la elección.

/Columna de Sergio Melnick para el diario La Tercera

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