Varios expertos se han planteado si estas criaturas fantásticas podrían moverse o cómo serían sus ojos y sus dientes para explicar conocimientos de biología y biofísica.

Criaturas de varias toneladas

El mayor animal volador de todos los tiempos está muy lejos del tamaño de los dragones de la serie
El mayor animal volador de todos los tiempos está muy lejos del tamaño de los dragones de la serie

Lo fantástico se caracteriza por residir en la imaginación y por ser imposible en el mundo real. Sin embargo, plantearse si algo imaginado es plausible es una forma muy eficaz (y divertida) de aprender ciencia. ¿Sería posible teletransportarse? ¿Una nave espacial haría ruido en el espacio? Estas son preguntas aparentemente idiotas, pero las respuestas están basadas en pura ciencia.

En los últimos años, pocas sagas de ficción han tenido tanto éxito como «Juego de Tronos», y pocas apariciones han tenido ahí tanto impacto como la de los majestuosos dragones que acompañan a Daenerys Targaryen. Motivados por esto, algunos científicos se han planteado la aparentemente idiota pregunta de cómo serían estos dragones en el mundo real. ¿Podrían volar? ¿Cómo serían sus ojos? Nadie ha investigado a los dragones, porque no existen, pero los biólogos estudian disciplinas como la biofísica para entender cuáles son los límites de los seres vivos en el mundo en que vivimos. (En otras ocasiones, los científicos han escrito sobre la epidemiología de enfermedades aparecidas en la serie o sobre la geología de Poniente).

Demasiado pesados para volar

El primer y probablemente más importante límite que tienen los dragones es su masa. Tal como ha explicado en MentalFloss.com Michael Bruce Habib, experto en biomecánica y paleontología de la Universidad del Sur de California, Los Ángeles (Estados Unidos), los dragones de «Juego de Tronos» no podrían volar porque son demasiado pesados. «Están probablemente más allá del límite impuesto por cualquier anatomía, a no ser que estén hechos de fibra de carbono y titanio», ha dicho.

Como paleontólogo, este científico ha estudiado la anatomía, el movimiento y la fisiología de criaturas que nunca ha visto, porque ya están extintas, y además ha colaborado con varias producciones en el diseño de seres fantásticos con un aspecto verosímil.

Envergadura de dos de los mayores pterosaurios
Envergadura de dos de los mayores pterosaurios

Entre todo lo que ha estudiado destacan las mayores criaturas que han volado alguna vez sobre la faz de la Tierra: los pterosaurios. Estos reptiles extintos llegaron a alcanzar una envergadura de casi 11 metros y a pesar cerca de 250 kilogramos. Y, según Habib, están cerca del límite de tamaño que los animales voladores pueden alcanzar en la Tierra.

Si se asume que el mundo fantástico de Poniente disfruta de unas leyes naturales similares a las de nuestro Universo y de unas condiciones parecidas a las de la Tierra, (con la misma gravedad, presión atmosférica, temperaturas medias, etc), los enormes dragones de «Juego de Tronos», con un tamaño comparable al de un avión comercial y con un peso de al menos varias toneladas, estarían más allá de los límites de masa impuestos al vuelo. Al igual que tantas otras cosas en la serie (como los muertos que resucitan o las espadas flamígeras), su vuelo dependería de causas mágicas.

El problema del despegue

Los brazos de los dragones de «Juego de Tronos» están inspirados en los murciélagos y en las patas en las águilas
Los brazos de los dragones de «Juego de Tronos» están inspirados en los murciélagos y en las patas en las águilas

Los creadores de «Juego de Tronos» no idearon dragones basándose solo en su imaginación, sino que se inspiraron en águilas y murciélagos. Estas criaturas fantásticas aletean y caminan como esos pequeños mamíferos, aunque de forma mucho más pesada y lenta, pero otras veces se mueven más bien como las águilas. Al igual que ellas, a veces se dejan caer desde acantilados, inician el vuelo con la pura fuerza de sus alas o después de una carrera de despegue.

Tal como ha explicado en MentalFloss.com Michael Bruce Habib, los autores han acertado a la hora de darles a los dragones alas de murciélago, con membranas entre los dedos. El motivo es que estas alas son resistentes y ligeras, óptimas para un vuelo lento pero maniobrable, y no requieren ser tan extensas como las alas de las aves.

Con los números en mente, Habib ha explicado que las alas de los dragones tienen una envergadura suficiente como para mantener el vuelo, pero que no les permitirían alzarlo, «a no ser que usaran una catapulta para el despegue».

El problema para unos dragones reales no sería mantener el vuelo, sino despegar
El problema para unos dragones reales no sería mantener el vuelo, sino despegar

El científico ha recordado que iniciar un vuelo es un problema que las criaturas voladoras reales afrontan de diversas maneras. Las aves saltan con sus dos patas o usan la fuerza de sus alas para emprender el vuelo, bien desde el sitio o bien después de una carrera de despegue. Murciélagos y pterosaurios tienen (o tenían) la ventaja de que pueden usar sus cuatro miembros para saltar, y son capaces de usar toda su fuerza para dejar el suelo. Además, unos y otros pueden dejarse caer desde lugares elevados.

Pero hay una diferencia fundamental entre tener alas de ave y tener alas de murciélago. Las primeras solo permiten usar dos miembros para saltar, y las segundas permiten que se usen cuatro. Esto es lo que le permitió a los grandes pterosaurios alzar el vuelo, llegando a los 250 kilogramos, y lo que hace que el ave más pesada (Argentavis magnificens) apenas haya llegado a los 68 kilogramos, según Habib.

Pero los dragones de «Juego de Tronos» no usan sus cuatro miembros para saltar y volar, sino que solo baten sus alas, lo que disminuye el peso máximo que pueden alcanzar. Por eso, en opinión de Habib, su limite sería de como mucho 450 kilogramos.

El límite de la envergadura

En todo caso, Kevin McGowan, ornitólogo de la Universidad de Cornell, (Estados Unidos), ha explicado en MentalFloss.com que además hay un límite de envergadura.

Pone como ejemplo el albatros gigante, un gran ave que con solo un peso de hasta 11 kilogramos tiene unas alas de tres metros de envergadura. Según McGowan, para las criaturas voladoras aumentar de peso implica incrementar exponencialmente la envergadura. «¿Qué alas necesitaría un dragón de 900 kilogramos?», se preguntó el ornitólogo. (Esta masa es la que estimó, en Theconversation.com, un ingeniero aeronáutico durante la temporada seis de la serie «Juego de Tronos», en la que los dragones eran más pequeños. Ahora parecen pesar por lo menos varias toneladas).

Además, tal como ha dicho McGowan, aumentar la envergadura implica perder maniobrabilidad. Los albatros están especializados en volar grandes distancias y consumir poca energía, pero, a cambio, no son nada ágiles a la hora de hacer giros. «Las aves tienen que lidiar con muchos compromisos a la hora de volar, pero esto no se refleja en los dragones», ha puntualizado el ornitólogo.

Esqueleto hueco y enormes músculos

Para aumentar de tamaño se necesitan huesos más resistentes. Pero volar requiere que sean ligeros
Para aumentar de tamaño se necesitan huesos más resistentes. Pero volar requiere que sean ligeros

Para que los dragones de «Juego de Tronos» pudieran volar, sus huesos deberián ser lo suficientemente fuertes como para soportar las enormes tensiones y fuerzas implicadas al desplazar a una criatura de varias toneladas por el aire. Pero, al mismo tiempo, el esqueleto no podría ser demasiado pesado.

Los ingenieros resuelven este problema con materiales resistentes pero muy ligeros, como las aleaciones de aluminio o la fibra de vidrio. En el caso de los dragones, la solución es, según Michael Bruce Habib, tener huesos huecos de un diámetro muy amplio.

Este es un recurso que aparece en la naturaleza y que permite maximizar la resistencia a costa de poco peso, puesto que un hueso macizo y otro hueco con el mismo diámetro tienen una resistencia comparable.

Aún así, la resistencia de los materiales, (el hueso), y el diámetro máximo que pueden alcanzar sin que los miembros se vuelvan inútiles, también ponen un límite al tamaño que podrían tener los dragones.

A pesar de todo, Michael Bruce Habib ha explicado en Insidescience.org que el diseño de los dragones de «Juego de Tronos» es de los más plausibles. El motivo es que estas criaturas son robustas y dejan intuir los potentes y grandes músculos que harían falta para que pudieran volar.

Los ojos de los dragones

Las pupilas verticales son menos eficientes para enfocar a largas distancias
Las pupilas verticales son menos eficientes para enfocar a largas distancias

En el mundo animal los animales que mejor vista tienen son los que tienen que volar o los que viven en un entorno complicado donde es fundamental calcular distancias, como ocurre con los primates que viven en entornos arbóreos.

Los dragones de «Juego de Tronos» no tienen ojos de ave ni de primates. Sus pupilas son verticales, como las de los felinos o los reptiles. Tal como ha explicado en Insicescience.org Martin Banks, experto en visión en la Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos), estos ojos son óptimos para percibir la profundidad a cortas distancias, cosa que es muy interesante cuando se pretende emboscar y cazar a una presa y se necesita que los movimientos sean precisos y rápidos.

A cambio de estas prestaciones, las pupilas alargadas implican que las imágenes lejanas se ven borrosas. Por eso, dado que los dragones son criaturas voladoras, en opinión de Banks deberían tener unas pupilas redondas. De hecho, casi todos los pájaros y los animales altos tienen unas pupilas redondeadas.

Dientes para clavar y desgarrar

Los dientes indican cómo es la dieta de una criatura.
Los dientes indican cómo es la dieta de una criatura.

Los temibles dientes de los dragones de «Juego de Tronos» recuerdan a los del famoso Tiranosaurus rex. Paul Gigna, paleontólogo de la Universidad del Estado de Oklahoma, Estados Unidos, ha explicado en Insicescience.org que los animales que se alimentan de grandes presas suelen tener dientes curvados especializados en clavarse y en desgarrar.

Sin embargo, ha sugerido que algunos de los dientes que se observan en la boca de los dragones de «Juego de Tronos» son rectos, con forma de estaca (o estipitiformes), lo que es típico de peces o reptiles pequeños que atrapan a sus presas en una trampa de dientes.

/psg