La bomba de hidrógeno, o “bomba H”, es “un arma muy potente que funciona como el sol” y que puede “destruir barrios enteros”, destaca el físico Valerio Rossi Albertini, experto del Centro Nacional de Investigaciones (CNR) de Italia.

La “bomba H” está basada “en el mismo proceso que tiene lugar para la liberación de la energía solar y es mucho más potente de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima precisamente porque la energía que se desprende es muy superior”, precisa el experto, que aclara algunos aspectos sobre las últimas noticias y declaraciones que llegan desde Corea del Norte.

Rossi Albertini no descarta que lo que está haciendo desde hace tiempo el régimen norcoreano sea “sólo propaganda” y que, por lo tanto, “lo de Pyongyang no se trata en realidad un experimento llevado a cabo con la bomba de hidrógeno, sino con un artefacto convencional: lo que no quita, indica, que podría de todos modos ser muy potente”.

“La ‘bomba H’ utiliza una tecnología diferente respecto de la bomba atómica lanzada contra Hiroshima, basada en la misma tecnología utilizadas hoy día por las centrales nucleares. En el caso de la bomba de Hiroshima se utilizaron dos metales pesados, el uranio y el plutonio: la energía liberada en la explosión -añade- fue provocada por la fragmentación de los núcleos de los átomos a través de la fisión nuclear”, precisa.

“Por el contrario, la ‘bomba H’ funciona con un mecanismo opuesto: no fragmenta a los núcleos de los metales pesados, pero suma los núcleos de elementos livianos como el hidrógeno liberando energía: por eso se llama bomba de fusión nuclear“, añade el experto.

En realidad la “bomba H” había sido experimentada por varias pontencias nucleares. El principal test llevado a cabo hasta ahora tuvo lugar con una bomba llamada “zar”: estuvo a cargo de Rusia en el 1961.

A partir de allí hubo otras pruebas, por ejemplo la de Estados Unidos en la isla de Bikini en el 1958 y la de Francia en Muroroa en los años 80.

“La envergadura de la explosión y de los sucesivos terremotos registrados son compatibles con el empleo de una bomba de fusión convencional, aunque de mayor potencia respecto de la de Hiroshima, siempre en el caso que los norcoreanos cuenten de verdad con material nuclear como el plutonio o el uranio”, afirma Rossi Albertini.

“En otras palabras, la potencia del estallido del último test de Pyongyang deja abiertas dos posibilidades: o se trató de una bomba convencional como la utilizada en Hiroshima, aunque de mayor potencia, o en cambio de una ‘bomba H’ pero de dimensiones limitadas“, concluye el físico.

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