Buena parte del oficialismo quedó ayer atónito al divulgarse el pago que hizo el abanderado PS-PPD-PR y PC, Alejandro Guillier, de cuatro informes a la empresa Beltrán Asociados Spa –por un monto de 19 millones–, cuyo contenido habría sido plagiado desde las páginas web del Senado. Pero la verdad es que lo que más primó en la coalición fue una suerte de resignación ante el hecho indiscutido de que, a menos de dos meses y medio de la elección, su candidato presidencial no logra zafarse de la zona de conflictos donde lleva meses anclado y responsabilizando a otros –los notarios, los partidos, las encuestas, los medios de comunicación, los bancos– de las adversidades de su campaña, mostrando escaso margen de autocrítica.

La publicación representa un golpe fuerte para la campaña de Guillier, considerando que en todo momento el presidenciable ha tratado de separar aguas con los “políticos tradicionales”, de marcar una diferencia radical con ese mundo, apelando a una suerte de promesa de hacer de forma distinta las cosas. “Todo este tiempo se ha puesto como inmaculado. Esto lo afectará, porque mientras más alto te tratas de poner, más fuerte es la caída”, advirtieron desde el PS.

El grueso de la Nueva Mayoría públicamente le dio el beneficio de la duda al senador por Antofagasta, pero más allá de eso no hubo un alineamiento transversal con el abandero del eje progresista. Por el contrario, muchos en los partidos y en el Gobierno miraron para el techo, no pocos agregaron que los promotores iniciales de esta candidatura deberían hacerse cargo ahora y poner el pecho a las balas para defenderlo, que con esto difícilmente logrará llegar al 30% de los votos en primera vuelta, que esta situación es responsabilidad del comando que definió el propio Guillier, que han tenido un buen manejo de la campaña y que hay falta de prolijidad al no revisar con cuidado las rendiciones del senador. “Es el paso uno del trabajo, como equipo electoral y parlamentario, es una información que está abierta a todos”, cuestionó un asesor legislativo.

En ese clima, Guillier salió escuetamente durante la mañana de ayer a explicar que, en su calidad de independiente, no cuenta con un staff que lo asesore y que, como busca estar informado de lo que ocurre en todas las comisiones de la Cámara Alta, pide asesorías para que le informen sobre lo que sucede en las distintas materias. “Cuando no puedo recurrir a una comisión de Minería o Energía, de Educación o Salud, hay gente que me reporta qué se discutió en esas sesiones y lo único que hace es que me agrega una observación al borde o al final del documento o a veces me lo subraya donde me dicen ‘ponga atención a esto que se está discutiendo en la comisión’”, agregó, dejando más dudas que claridades.

Es que, según el reportaje, entre marzo y junio de este año Beltrán Asociados Spa –firma del abogado Omar Beltrán Valle– elaboró para Guillier cuatro minutas que son copia íntegra de la información gratuita disponible en el sitio web del Congreso, las que fueron pagadas con recursos provenientes de su asignación parlamentaria, lo que implica que con dineros de la Cámara Alta se pagó a un tercero por un trabajo cuya autoría original pertenece al propio Congreso.

El tema es un poco más complicado, porque aparecen elementos y personajes repetidos de historias pasadas complejas y difíciles para el oficialismo: dicha empresa se formó una semana antes de comenzar a prestar servicios al senador y, aparte de las minutas, solo ha prestado servicios por asesorías telefónicas y las dependencias donde funciona son de Harold Correa, PPD de la G90 y ex brazo derecho de Rodrigo Peñailillo.

Si bien en el Congreso reconocen que hace un par de meses que corría la versión de que tanto la Fiscalía como “un medio de comunicación” estaban investigando las rendiciones de las asignaciones parlamentarias y que las asesorías “orales” son pan de cada día, lo que hizo más ruido en la Nueva Mayoría es el momento en que sale a la luz, con la elección a la vuelta de la esquina, y que el nombre del abanderado esté ligado al de figuras como Harold Correa, porque eso es revivir el fantasma del financiamiento irregular de campañas desde SQM.

En los cuatro partidos que apoyan al senador por Antofagasta, claramente hay dos miradas contrapuestas y que con este episodio quedan expuestas. Desde el Partido Comunista y el Partido Radical (PR) –las dos fuerzas más influyentes del comando– no dudaron un minuto en asegurar que todo es parte de “una operación de los medios”, idea que públicamente fue secundada por el timonel comunista, Guillermo Teillier, quien afirmó que la candidatura de Guillier efectivamente se verá afectada “si sigue una campaña como esta, que yo la encuentro desmedida, por un tema que tiene que verse aquí y atenerse a las reglas”, a la vez que agregó que le llamaba la atención el “ensañamiento” que hay en contra del senador.

En el otro sector del eje progresista y con cierto dejo evidente de molestia, recalcaban que la responsabilidad directa es del propio Guillier, al poner en su comando a un personaje con el historial de Harold Correa, que difícilmente tienen elementos para “ayudarlo” a sortear esta crisis, si el abanderado no se deja aconsejar y su entorno tiene la mirada tan estrecha de explicar todo desde la teoría de la conspiración. “Es claro que hay una campaña desde medios como La Segunda (…) no puedes atribuirle públicamente todo el problema a un juego de los medios de comunicación. Él (Alejandro Guillier) tampoco ayuda mucho”, sentenció un parlamentario socialista.

Esta situación no contribuye en nada a disipar el clima derrotista que abunda en el oficialismo y puntualmente entre los partidos que apoyan a Guillier, donde reconocen que a dicha campaña le falta chispa, emoción, corazón y calle. En resumen, que parece velorio, a juicio de un parlamentario del bloque progresista.

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