Una sistemática y persistente campaña de desinformación desplegada por la izquierda, incluida la D.C., ha logrado -en buena parte- falsear la historia del país en el último medio siglo, al punto que incluso quienes vivieron esos aciagos días de la década del 70, hoy “miran para el lado” cuando se trata de hablar sobre las razones que motivaron la intervención militar del 73.

Ni que decir de los más jóvenes; ellos, producto de su ignorancia e ingenuidad, han sido presa fácil de la izquierda y están convencidos que el Pronunciamiento Militar –para ellos “el golpe”- fue un acto injustificado, mediante el cual los militares se hicieron del gobierno por el solo interés del poder. Para el mocerío resulta impensable que hubiésemos estado al borde de la guerra civil o de una dictadura comunista.

Se suma a lo anterior, el que estemos viviendo la mentada “posverdad” o “mentira emotiva” que se caracteriza porque, a la hora de modelar a la opinión pública, “los hechos objetivos” tienen nula influencia, permitiendo que sean “las emociones” las que influyan en la interpretación de la realidad.

Así las cosas, es fácil comprender por qué hoy se erigen como salvadores de la democracia aquellos que la destruyeron, mientras que quienes verdaderamente la rescataron de las fauces del comunismo soviético son perseguidos y tildados de golpistas.

Es en este contexto que cobra “valor e importancia” el documento publicado en un medio de circulación nacional, donde 16 ex comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y ex directores de Carabineros, hacen un llamado a las autoridades nacionales a reflexionar en torno a los hechos del pasado y a la necesidad de: “…reforzar la paz interior, la amistad cívica y la cohesión social…”.

El documento es “claro y concreto”. Sin ambigüedades los signatarios manifiestan sudolor y su preocupación por la asimetría políticacon que se está juzgando a los uniformados, y hacen ver que quienes tuvieron responsabilidades directas en la crisis del 73, hoy gozan de una impresentable impunidad.

Por primera vez, y con lenguaje directo, la alta jerarquía militar entra de lleno al tema de los militares procesados, presos y perseguidos. Sin ambages denuncian “un retroceso en el camino de la transición y una inexplicable discriminación; critican la aplicación de condenas por presunciones; reprochan a la autoridad la inexistencia del debido proceso y la aplicación de un sistema procesal obsoleto e inquisidor”, entre otras materias.

Esta publicación me recordó otro escrito -muy poco conocido-, la “Apreciación de la Situación Nacional”, elaborado por 15 generales de las FF.AA (5 Ejercito, 5 Armada y 5 Fuerza Aérea) elaborado en Julio del 73, donde se hacía presente al gobierno de la Unidad Popular “el grave camino que estaban tomando los acontecimientos en materias de orden interior, diplomático, económico y de defensa” el que terminó ninguneado políticamente y guardado en alguna caja fuerte.

Como antaño, y con el solo propósito de representar públicamente a las autoridades lo que muchas veces se les ha dicho por otros canales -y que conocen muy bien-, los 16 generales han expresado su preocupación por el curso que están tomando los acontecimientos y por el sentir de la “familia militar”. Como dicen en tribunales, este documento no es más que un “¡Téngase presente!”, que para los militares injustamente procesados y encarcelados representa un “¡No están solos!”

Cristián Labbé Galilea.