La vendedora de café lanzó una aplicación en la que los usuarios pueden ordenar su bebida desde cualquier lugar para luego pasar a recogerla a la sucursal más cercana. Cada usuario cuenta con un crédito en su cuenta virtual, por lo que el precio a pagar por cualquiera que sea el producto, se descuenta de ese crédito. La idea es obvia: evitar hacer la fila en la tienda para pagar por el pedido. Y ese ha sido precisamente el problema: las filas siguen estando ahí.

La aplicación es tan popular, que actualmente está haciendo todo el proceso más lento. Los clientes han armado trifulcas y otros han cancelado sus órdenes pues los baristas no pueden cubrir todos los pedidos que llegan desde la plataforma digital. Al menos un 25% de los ingresos de la empresa provienen de quienes compran su bebida para tomarla ya sea mientras caminan por la calle, toman el bus o manejan su auto, especifica Forbes. La aplicación fue creada precisamente para acelerar ese proceso y consentir a uno de los grandes segmentos de sus consumidores, pero ha resultado una molestia para todas las partes involucradas.

El actual CEO de la empresa, Howard Schultz culpó a los amontonamientos por bajar el rendimiento de ventas en las tiendas. Schultz anunció que dejará su puesto en manos de Kevin Johnson, un experto en tecnología, y en quien caerá la responsabilidad de salvar a la tienda del tiro que se ha pegado a sí misma.

/Mundiario.com

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