El terremoto de 7,1 grados dejó una enorme destrucción en la capital mexicana y también una serie de dudas. El sismólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Víctor Manuel Cruz Atienza, explicó a “El Mercurio” los factores clave detrás de la destrucción causada ayer por el sismo.

Cercanía y suelo

Este tipo de fenómenos, dada la ubicación del país, “no son nada de extraordinarios”, explica el sismólogo, e incluso lo compara con el terremoto 8,1 ocurrido en Chiapas el 7 de septiembre, los cuales dice que son de la misma naturaleza. Esto porque “rompe la placa oceánica que está hundiéndose por debajo del continente. Son sismos más profundos que los típicamente de subducción, que ocurren sobre todo bajo la costa del Pacífico mexicano. Estos sismos, como el Chiapas o el de ayer, son a mayor profundidad, pero también son más cercanos, en este caso, de la Ciudad de México”.

Y es que el terremoto tuvo una profundidad de entre unos 50 y 60 km dentro de la placa oceánica y fue, según el sismólogo, el de “mayor cercanía a la Ciudad de México dentro de los que tienen una magnitud significativa”, lo que explicaría, por sobre otros factores, la magnitud de los daños que se han visto en la capital mexicana, sumado al hecho de que el suelo sobre el que está construido la ciudad -en una zona de antiguos lagos- “provoca una amplificación del movimiento extremadamente grande”.

Construcciones

Luego del desastre de 1985, se creó un código que regulaba la construcción de los edificios, con el fin de que fuesen antisísmicos. Sin embargo, Cruz Atienza explica que aquella reglamentación se basó solo en ese episodio, porque era el único sismo registrado de una magnitud tan grande (8,1), por lo que se pensaba que era suficiente.

Aquello tuvo que cambiar con el tiempo, al ver los mexicanos que las modificaciones hechas el año 85 no eran suficientes, por lo que realizaron una serie de cambios al reglamento mediante la implementación de una red de “acelerómetros”, que a través de sus registros dieron la información necesaria para cada reforma. Aun así, muchos edificios construidos antes de de estos cambios no contaban con la regulación actual, “sobre todo después de 2004, que fue una de las reformas más grandes del código de construcción”, lo que explica los derrumbes de muchas edificaciones en la capital.

Aceleración

Si bien el terremoto de 1985 fue de mayor magnitud, fue mucho más lejos, según explica el sismólogo, y provocó una aceleración del suelo menor a la experimentada ayer.

“El sismo de ayer produjo una aceleración máxima del suelo casi 2 veces más grande que la del 85. Entonces, si bien la duración del movimiento fue mucho menor, eso explica parte de las razones por las cuales vemos los daños que hay hoy”.

Sistema de alertas

Por último, el experto dice que el sistema de alertas que tiene México, el cual indica con algunos segundos de anticipación a los ciudadanos la ocurrencia de un sismo, no tuvo una incidencia mayor ayer. “En este caso sí sonó la alerta, pero el problema es que, como el evento fue muy cercano a la ciudad, sonó con muy poco tiempo de advertencia. La incidencia que pudo haber tenido la alerta sísmica fue marginal, lo que no reduce la vulnerabilidad de la población frente a la catástrofe”.

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