Esta semana comenzó la huelga legal indefinida en la minera Escondida -la más grande del mundo y que produce casi el 1% del PIB de Chile-, y los trabajadores advirtieron que están preparados para estar paralizados al menos durante dos meses.

“Estamos preparados para 60 días. Ahora estamos armando nuestro campamento, cocinas. Le respiraremos en la nuca a la empresa. Juntamos $250 millones entre todos los trabajadores para no tener que pedirle fiado a la señora del negocio de la esquina”, dijo Patricio Tapia, presidente del sindicato.

Las posturas entre la empresa y trabajadores no pudieron llegar a acuerdo porque las diferencias económicas son muy relevantes. Los empleados exigen un reajuste salarial de 7%, un bono de término de conflicto de $25 millones y la mantención de todos los demás beneficios, en un contrato con una duración máxima de 36 meses. La compañía, en cambio, ofreció un bono de $8 millones, reajuste cero y la revisión de parte importante del contrato vigente, con una duración de 48 meses (el máximo permitido).

En medio del conflicto están las empresas contratistas de Escondida, varias de las cuales son representadas por el abogado laboral Cristián Aguayo Mohr,  del bufete “Aguayo-Ecclefield & Martínez”, quien analiza para “El Líbero” el conflicto.

– ¿Durante la huelga la minera no les paga a los contratistas?

-Eso depende de lo establecido en los contratos comerciales. Habitualmente las empresas grandes o medianas establecen que en el evento que suceda algo como esto, y como no es atribuible a su gestión, igual les sigan pagando.  No obstante, en la práctica a los trabajadores tienen que darles alguna explicación y aunque les paguen remuneración no podrán darles trabajo. Lo que hacen algunas empresas es acordar vacaciones o capacitaciones para que las jornadas pactadas se cumplan.

– ¿Hay riesgo de que los subcontratistas puedan perder su empleo?

-No, pero teóricamente podría ser cuestionable para el empleador que no le cumpla con el trabajo ofrecido. Cuando termine la huelga deben estar disponibles para comenzar de inmediato.

– ¿Por qué se ha llegado a esta huelga?

-Porque la realidad que enfrenta la minería desde hace un par de años es muy distinta. Está en momento muy complejo. Los trabajadores de la minería están acostumbrados a acuerdos económicos bastante importantes, y la realidad de la minería no permite seguir manteniendo ese estándar. El elemento principal es la aceptación de esta realidad de parte de los trabajadores. Las mineras no pueden mantener las remuneraciones y los beneficios que entregaban antes.

– Esta paralización se hace bajo la ley anterior a la reforma laboral del Gobierno que comenzará a operar el 1 de abril. ¿Qué diferencias habría entre ambas legislaciones?

-Que en futuras negociaciones no será posible el reemplazo en huelga, aunque en este caso Escondida no utilizó ese mecanismo. Actualmente se puede reemplazar a los trabajadores desde el primer día de la huelga. El otro elemento importante en la nueva regulación es que el empleador tiene que ofrecer las mismas condiciones que había en el contrato que se extingue, situación que hoy no ocurre. La ley actual permite ofrecer lo que se quiera y no un piso mínimo.

– ¿Con la nueva ley habría que partir por dar el mismo bono de la negociación anterior?

-No, el piso de la negociación exceptúa el bono de negociación, eso no cambia, pero los beneficios sociales en el contrato entran como piso mínimo. Es una gran diferencia en relación a lo que la ley permite, que es responder de acuerdo a la actual realidad de la empresa. Eso será muy relevante para el acuerdo al que llegue minera Escondida, porque será el piso mínimo en la siguiente negociación. Otra diferencia es que la ley actual permite al empleador extender los beneficios a los trabajadores no sindicalizados,  facultad que quedará en manos del sindicato.

/El Líbero

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