De brazos caídos, así define un dirigente oficialista el estado de situación del bloque de gobierno respecto a la candidatura presidencial del senador Alejandro Guillier, quien pese a ser la opción más competitiva frente a Sebastián Piñera, según la última encuesta Cadem, no logra entusiasmar ni a sus adherentes.

Y es que a la luz de lo que se observa, pareciera que ni el propio aspirante a La Moneda tiene las ganas de llegar al poder y de asumir su rol de postulante a la primera magistratura del país. Falta de entusiasmo que ha contagiado a las huestes de su conglomerado, donde no se han desplegado de la forma que lo requiere una candidatura presidencial.

A este caldo de desgano y aparente apatía, se suma como ingrediente la percepción de que con Guillier como contendor, no hay muchas opciones de revertir la tendencia que muestran las encuestas, y que le entregan una considerable ventaja al presidenciable de Chile Vamos, Sebastián Piñera.

Todo esto ha redundado finalmente en que el parlamentario tenga serios problemas en recaudar fondos para su campaña, ya que como reconoce otro dirigente del bloque de gobierno, nadie le quiere apostar a un caballo que tiene pocas chances de triunfar.

Esto que se dice en sordina, nadie se atreve a expresarlo hoy abiertamente, ya que se impone la premisa de que no hay peor carrera que la que no se corre, pero también existe un cierto diagnóstico de que la candidatura de Guillier está sin combustible; y que por lo mismo, es difícil que tenga el impulso que requiere en la recta final de la campaña presidencial.

Pero ¿cuáles han sido los factores que han incidido en que el legislador independiente no haya sido capaz hasta ahora de despegar su campaña tanto en términos territoriales como mediáticos? Luces de esto las entrega el académico de la Universidad San Sebastián, Patricio Gajardo.

El analista comparte la percepción que se ha instalado de que la candidatura de Guillier no comienza, lo que a su juicio tiene efectos perjudiciales a dos meses de las elecciones.

El primer punto que menciona el cientista político es que el quiebre al interior de la Nueva Mayoría, entre la Democracia Cristiana y los partidos de izquierda, fue preponderante en la incapacidad del congresista para hacer partir su candidatura.

“En primer término hay una génesis de los liderazgos herederos de la Nueva Mayoría que surgen a partir de un conflicto que los lleva a competir con dos candidatos en las presidenciales. Y en segundo lugar, ha habido una especulación electoral a partir de lo que señalaban las encuestas sobre Alejandro Guillier, que no necesariamente reflejan un liderazgo. Porque una cosa es que un candidato tenga credibilidad, y otra es que tenga liderazgo”.

A Gajardo le llama la atención que el comando de Guillier apueste de manera insistente al liderazgo de Guillier, cuando no se ve por ninguna parte. “Esto no significa que el candidato no tenga credibilidad, factor que podría ser explotado mucho más allá del concepto de liderazgo tradicional, pero que no se ha materializado”.

Dice que se está haciendo una apuesta que no calza con la personalidad de Guillier. Plantea que se nota una candidatura muy forzada, y que todos estos elementos combinados están generando un déficit. No obstante, remarca que pese a todo, el senador sigue siendo el postulante más competitivo frente a Piñera.

Según Gajardo, esto ocurre porque a su juicio, en materia presidencial, el país continúa “binominalizado”. Agrega que hay un problema de funcionamiento, siendo que es el candidato independiente con más apoyos partidarios. “Este es un fenómeno muy excéntrico. Porque el candidato independiente intenta mantener su identidad, pero su opción de crecimiento se sustenta precisamente en el apoyo de los partidos y en su capacidad de penetración electoral que tienen colectividades con un sustento importante en el país. Es una contradicción en sí la candidatura de Guillier, con su visión de independiente”, afirma el académico.

Asegura que a esta altura da igual si es independiente o no,. Que eso pudo ser importante cuando irrumpió como postulante, pero no en este momento.

El especialista señala que los partidos de la Nueva Mayoría no están comprometidos con la opción de Guillier, principalmente porque no es competitivo en términos electorales, y no es un foco de atracción para convocar a la centroizquierda.

El cientista político reafirma que esta es una candidatura que no arrancó, y que es muy poco probable que pueda encender en la recta final de la campaña.

El no candidato

Héctor Soto, columnista habitual de La Tercera, también tiene la percepción de que la candidatura de Guillier no sale de la “pole position”. Dice que es una candidatura bien “postrada”, pero de la cual se está haciendo algo de justicia, al comenzar a distanciarse en las encuestas de Beatriz Sánchez.

Al igual que Gajardo, este analista considera que lo que hoy está vistiendo a Guillier en términos político electorales es la marca Nueva Mayoría, más allá del desgaste que muestra la coalición gobernante. Añade que el senador nunca ha podido resolver bien el tema de cuán independiente es de los partidos, y que tampoco ha resuelto muy bien hasta qué punto él es continuidad del gobierno de Michelle Bachelet, o tiene ciertos reparos.

El columnista afirma que no le cabe ninguna duda de que los partidos de la Nueva mayoría no están comprometidos con la candidatura de Guillier, “ya que él no pierde la oportunidad de pegarle cartuchazos a sus propios partidos”.

Piensa que uno de los principales problemas del senador es que está muy desmotivado, que eso lo transmite a los partidos, lo que a su juicio se traduce en desmovilización. “Eso es complicado para cualquier sector político”, apunta.

Soto es de la idea que en la recta final la candidatura debiese encender algo, ya que hasta ahora ha estado muy apagada, “pero hay que darle la posibilidad de que se reactive”.

Dice que está la disyuntiva del huevo o la gallina, ya que al ser poco competitivo, el candidato no logra encender los ánimos, y eso a su vez lleva a que no logre ser más competitivo. “No enciende la pradera, y no lo hace porque los partidos están distantes del candidato”, enfatiza.

El analista termina indicando que tenía la impresión de que Guillier iba a ser mejor candidato de lo que ha terminado siendo.

/Escrito por Carlos Cuadrado S. para El Muro    

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