En un fallo unánime, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó a Ripley terminar con el acoso telefónico a una clienta por el cobro de una deuda.

Los jueces determinaron que la multitienda tuvo un actuar arbitrario al realizar múltiples llamados telefónicos y enviar mensajes de textos y cartas a Pilar Anay Olivares Riedemann durante cuatro meses.

La resolución señala que “la cobranza extrajudicial desplegada por la recurrida se evidencia desmedida por cuanto se extiende desde marzo del año en curso, con comunicaciones telefónicas diarias, además de mensajes de texto y cartas con ofertas de pago como la que se exhibió en estrados fechada en mayo de esta anualidad. Si la real intención de la empresa fuera obtener el pago de una obligación pendiente, verificada la comunicación con la supuesta deudora, sin solucionar la situación de morosidad, la insistencia y reiteración del mecanismo de cobro extrajudicial se torna arbitrario, pues para ello el ordenamiento jurídico prevé acciones pertinentes para ese fin”.

El fallo agregó que “si bien es la recurrida quien afirma que ha cesado toda acción de cobranza a partir del 7 de agosto de 2017, ha quedado demostrado en autos el proceder desproporcionado y abusivo de la recurrida que debió ser soportado por la recurrente por más de cuatro meses, gestiones que afectaron su integridad psíquica vulnerando con ello la garantía constitucional del N° 1 del artículo 19 de la Carta Fundamental”.

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