El Presidente Piñera en un programa de televisión, al ser preguntado por las pensiones de los presos en Punta Peuco, respondió: “Me parece muy mal que una persona que cometió delitos atroces contra otros seres humanos esté recibiendo este tipo de pensiones del Estado”. En cuanto a las pensiones, además de una arbitrariedad, sería un castigo para las familias. Más me preocupa que a todos los detenidos en Punta Peuco se les califique, sin más, como asesinos y torturadores despiadados.
Al respecto, quiero recordar que los militares son juzgados por el antiguo sistema procesal penal, suprimido para el resto de los chilenos precisamente por arbitrario; esto ha permitido condenarlos con pruebas que asombrarían en un debido proceso. Se les han aplicado leyes con efecto retroactivo y ficciones jurídicas que atentan contra la razón. Hay militares que sin tener participación en los hechos han sido condenados por “responsabilidad de mando” y otros por “asociación ilícita”. Pareciera que antes que la justicia importa que la “presa” no escape.
Por tanto, me parece injusto asumir que estar en Punta Peuco es sinónimo de ser responsable de atroces delitos de lesa humanidad, que no merecen piedad ni compasión. A nadie le inquietan las injusticias que se han cometido. Es más cómodo aliviar la conciencia pensando que todos son asesinos y torturadores.

/Carta de Miguel A. Vergara Villalobos al diario La Tercera

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