Son 38 los teléfonos que Carabineros identifica como propiedad de los ocho detenidos en La Araucanía que estarían ligados a una serie de atentados en la zona. En la investigación de la Dirección de Inteligencia de Carabineros surgieron distintos mensajes, donde los sospechosos -entre ellos el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul- hablan sobre un presunto tráfico de armas desde Argentina, financiamiento y estrategias para atentados.

En las últimas horas, las pesquisas de la policía, en conjunto con la Fiscalía de La Araucanía, han arrojado más mensajes de texto, los que darían cuenta de conversaciones entre los imputados donde hablan de “desenterrar los palines”, en momentos previos a un atentado.

Según fuentes del caso, el significado de “los palines” serían las armas que tenían en su poder. Aunque “palín” es el juego tradicional de este pueblo originario, los equipos de investigación del caso creen que este es el denominativo que se le dio al armamento, por lo que se indaga si estaría enterrado en los predios de los imputados. Aunque aún no se inician las diligencias para dar con estos elementos, fuentes del caso señalaron que no es extraño que se incurra en esta práctica, puesto que rastrear estas zonas es complejo para las policías, dado que los formalizados contarían con una amplia red de protección en sus tierras.

Es por ello que aunque en la audiencia de formalización se habló públicamente sobre un presunto tráfico de armas, a partir de una conversación entre Héctor Llaitul y Jorge Huenchullán (alias Matute), donde el vocero de la CAM le dice a su interlocutor que le llegarán unas armas desde Argentina, los investigadores creen que más que armas, lo que se estaría enviando desde el país transandino son municiones.

Llaitul y el RAM

Mañana se reunirá el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, con su par, la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bull-rich. El objetivo es intercambiar información sobre los grupos violentistas, en relación al presunto tráfico de armas.

Pero ya se iniciaron los contactos entre Carabineros y el Departamento de Inteligencia de ese país, los que son coordinados por el agregado policial chileno, coronel Rodrigo Cádiz.

También Carabineros está analizando si envía al país transandino un equipo de la Dipolcar a investigar el tráfico de armas y municiones.

Según los antecedentes, se está investigando si la agrupación argentina Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) está relacionada con algunos de los detenidos en la zona, dado que información de inteligencia da cuenta de que siempre ha existido cercanía entre ellos.

Uno de sus líderes, Facundo Jones Huala, está detenido en Argentina a la espera de que se defina su extradición a Chile por un atentado ocurrido en la Región de Los Ríos.

Incluso, el obispo de Aysén, Luis Infanti de la Mora, intentó visitarlo en la cárcel el viernes pasado, pero le negaron el ingreso.

En una entrevista a The Clinic dada horas antes de su detención, Llaitul confirmó que tuvo contacto con Huala y el RAM: “Los conocemos, ellos nos han visitado, nosotros igual. Nos hemos encontrado con distintas agrupaciones, hemos conversado, discutido y deliberado en conjunto. Más allá de nuestras diferencias existe una sintonía (…). Él (Huala) estuvo con nosotros un tiempo. Lo conocemos en su calidad de militante mapuche involucrado en la lucha de su pueblo, y en ese marco nos relacionamos”.

Sobre los comuneros en huelga de hambre señaló que “están en una situación de prolongación de su prisión preventiva, o sea, ni siquiera tienen la posibilidad de un juicio justo porque están bajo la normativa de la legislación antiterrorista. Considerar a los mapuche como terroristas es un despropósito”.

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