Aun cuando el Partido Comunista (PC) se ha presentado como una fuerza comprometida con la defensa de los derechos humanos , dicho principio resulta totalmente contradictorio a la luz de su abierta defensa del régimen venezolano, o al evitar una condena expresa al régimen norcoreano.

A pesar de que la comunidad internacional ha fijado una postura crítica en contra de las políticas del gobierno de Nicolás Maduro -que en los hechos ha devenido en una dictadura, llevando al país a una crisis política, económica y humanitaria-, el presidente del PC insiste en que ello se trata de un asunto interno, que no cabe hablar ni de “dictadura” ni de “terrorismo de Estado” -pasando por alto que en las movilizaciones contra Maduro se han producido más de un centenar de muertos-, y rechazando cualquier injerencia de otros países.

El timonel de la colectividad también toma distancia de lo que ocurre en Corea del Norte, poniendo en duda que allí se violen los derechos humanos -ello, dijo, es difícil de saber, debido al “hermetismo del país”-, limitándose a condenar los ensayos nucleares. Estas definiciones del PC, que desconocen principios elementales en materia de derechos humanos, no solo contradicen completamente lo que ha sido la política exterior que ha seguido el gobierno de Chile -y el propio consenso de la comunidad internacional-, sino que hacen difícil de comprender cómo en una alianza como la Nueva Mayoría pueden convivir visiones tan disímiles respecto a dichos principios fundamentales.

/Editorial del diario La Tercera

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