En 1990 llegó a los cines “Ghost, la sombra del amor”, una película que mezcló romance, duelo, crimen y fantasmas de una forma novedosa e inesperada. Contra todo pronóstico, fue un éxito total: fue el film más visto de ese año y el más alquilado de 1991.

Pero además de triunfar en la taquilla, se convirtió en un clásico. Incluso quien no la haya visto, sabe que hubo un momento en los ’90 cuando Molly (Demi Moore) se puso a moldear arcilla con su esposo Sam (Patrick Swayze) por detrás y “Unchained Melody” sonando de fondo.

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Sin embargo, hacer realidad “Ghost, la sombra del amor” no fue tarea sencilla. Mucho de lo que se vio en pantalla no parecía destinado a ser, pero quiso la vida que los nombres indicados se unieran detrás y delante de cámara para entregar una de las películas más románticas de todos los tiempos.

El guionista Bruce Joel Rubin había escrito la historia inspirado en “Hamlet” y el personaje del padre fantasma y vengativo. Durante cinco años le rechazaron el guion hasta que finalmente alguien se animó a producirlo. La contratación del director fue arriesgada y Rubin no dudó en protestar.

Su historia de amor, que es también un drama sobre la muerte y la traición, sería dirigida por Jerry Zucker. ¿Quién era el tal Zucker? El hombre detrás de algunas de las comedias más disparatadas y clásicas de los ’80, como “Y, ¿dónde está el piloto?” (1980) y “¿Dónde está la policía?” (1988).

Parecía no encajar, pero se sumó al proyecto: “La película debe ser una montaña rusa”, sostuvo el director, según el análisis que Maia Debowicz hace para Infobae. Lágrimas, risas y sustos tenían que decir presente.

La elección del elenco: un actor demasiado rudo y un cabello demasiado corto

Había guion y había director: faltaba el elenco. Porque esa pareja que tan bien funcionó en pantalla también tuvo sus peros. El guionista quería que el protagonista masculino fuese Patrick Swayze, luego de verlo llorar en una entrevista televisiva. Pero el director no estaba de acuerdo. Lo consideraba una estrella del cine de acción que nada tenía que ver con la historia que se pretendía contar. Ni siquiera quería que audicione, pero el actor luchó por el rol.

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“Necesitaba hacer ‘Ghost’ por mi alma. Venía de hacer ‘El duro’ y ‘Con su propia ley’ y no quería ser considerado un actor de acción”, declararía Swayze más tarde. Logró la audición y el hombre duro emocionó a todos, incluido el director, quien aseguró sobre la prueba: “Todos teníamos lágrimas en los ojos”.

La elección de la protagonista fue más sencilla. Demi Moore era la actriz que querían y aceptó, pero se encargó de desconcertar a todos. La mujer de larga melena que habían elegido apareció el primer día de rodaje con el pelo cortísimo. El director se puso furioso, pero con los años reconoció que ese detalle le aportó mucho a la película. Y así fue. El cabello corto de Demi Moore en “Ghost, la sombra del amor” se convirtió en un ícono y marcó tendencia durante los años siguientes.

Faltaba alguien más: la medium. Oprah Winfrey y Tina Turner estaban entre las favoritas para ser Oda Mae Brown, pero Swayze tenía una mejor idea para el papel: Whoopi Goldberg. Tan acertada fue su elección que la actriz se llevó el Óscar por su trabajo.

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Tony Goldwyn fue elegido para interpretar a Carl, el mejor amigo de Sam (Swayze) y responsable de su muerte. Ni el director ni el guionista estaban convencidos de contratar a Goldwyn porque tenía demasiada cara de bueno. Pero fue eso mismo lo que los terminó decidiendo: era ideal para interpretar a un lobo con piel de cordero.

El nacimiento de un clásico: la escena de la arcilla

Molly iba a estar trabajando con cincel y martillo sobre granito, pero el director decidió cambiar la escena. Estaba tan obsesionado con la idea de la alfarería que él y Demi Moore tomaron clases. Así fue como, insomne, Molly se pone a trabajar la arcilla, su marido la acompaña por detrás y la música de The Righteous Brothers hace el resto.

Tampoco era parte del plan que la pieza se rompiera en medio de la escena, pero decidieron dejarlo para darle espontaneidad a la secuencia. Había nacido una de las escenas más sensuales de la historia del cine. El barro nunca había sido tan sexy.

Hacer de fantasma y otros desafíos

Para Patrick Swayze, hacer de fantasma no fue sencillo. Además del desafío actoral, hubo factores externos que complicaron el tema. Durante el rodaje de varias escenas, Nueva York tenía temperaturas muy frías y eso hacía que el aliento fuera visible. Algo que, claro, no puede sucederle a un fantasma. El actor debió masticar hielo para evitar que su aliento se viera.

Otra curioso método usado por Jerry Zucker para obtener el resultado deseado puede verse -u oírse- en la escena final, cuando las sombras se apoderan del alma de Carl. El aterrador sonido se logró con audios de bebés gritando, reproducidos al revés y en velocidad lenta.

Las críticas no fueron buenas, pero la taquilla sí. Además del Óscar que se llevó Whoopi Goldberg, Bruce Joel Rubin ganó el premio de la Academia a Mejor Guion Original. “Ghost, la sombra del amor” incluso compitió como Mejor Película y en dos rubros técnicos.

Pese a las diferencias iniciales de Rubin y Zucker, la dupla siguió colaborando en otros proyectos, tras el éxito de su legendaria película.

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