La ley 19.884, en su artículo 15, establece un mecanismo de financiamiento para los candidatos a Presidente, parlamentario y consejero regional, para realizar sus campañas. La legislación señala que se reembolsará a cada uno de los postulantes $687 por cada sufragio que reciban en los comicios del 17 de noviembre. Al conocer estas cifras se entiende el negocio que es ser candidato profesional a la Presidencia de la República y por lo mismo postulan personajes, a sabiendas que no tienen ninguna posibilidad de ganar. El ejemplo más claro y contundente es el de Marco Enríquez-Ominami, más conocido como ME-O. A él le resbalan los chistes y los memes, en los que aparece rezándole a Karen Doggenweiler, su esposa y hoy jefa de campaña. Porque ella gana más de 20 millones de pesos mensuales en TVN (a los que renunció durante octubre y noviembre, para ir a conseguir los votos que no tiene su marido), cifra más que suficiente para mantener la casa. Pero, ¿cuál es el negocio del ME-O? Su candidatura, pues. Porque si él saca 200 mil votos en las próximas elecciones, va recibir en retribución la no despreciable suma de $ 137.400.00. Sólo por haber participado en la elección, no importa el lugar en que finalmente termine. Pero, eso no es todo: su partido (el PRO) recibe 200 millones de pesos, por haberlo inscrito en la papeleta. Además, el partido de don ME-O recibe la misma cantidad que su presidenciable, por cada voto que obtengan sus candidatos a senadores, diputados y Core. Suponiendo que obtengan en total 300 mil votos, eso significa que entrar a sus arcas $206.100.000 más. En total, tenemos una cifra aproximada a los 600 millones de pesos. ¿Le queda claro porqué Marco-Enríquez Ominami es candidato a la Presidencia, cada cuatro años? Tiene una marca registrada e independiente de lo que haga o lo que no haga, de lo que diga o de lo que no diga, se va a mantener en un rango parecido de votos y la platita está asegurada. Y si no se han percatado, esto agrava el error de Alejandro Guillier al presentarse como candidato independiente. Ya que por cada voto que saque, va a recibir los mismos $687 que sus restantes competidores, pero no va chorrear ningún pesos para radicales, socialistas, comunistas, PPD y quienes lo lleven como su  abanderado. Por lo mismo (y por lógica) estos partidos se mostraron muy reticentes a aportar fondos para su campaña. ¡Porque no van a recibir devolución alguna! Tan simple como eso.  Y por si no le quedó claro, piénselo: es muy buen negocio ser candidato.

/Columna de Waldo Mora Longa publicada en la página editorial del diario El Mercurio de Antofagasta

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