El Celta no pudo con el Shakhtar y se complica la eliminatoria europea. Su pase a octavos dependerá de que reformen (y mejoren) el punto de mira en el encuentro de vuelta. Necesitan dos goles, uno para forzar la prórroga, siempre que los ucranianos no marquen. Ya veremos qué sucede. Está difícil, pero no imposible. Que este mismo equipo apeó hace poco al Real Madrid de la Copa del Rey. Cierto. Pero también lo es que los de Berizzo suman su tercera derrota consecutiva después de la de Copa del Rey (Alavés) y Liga (Atlético).

Ninguno de los gallegos marcó. Todo lo contrario que el Shakhtar. Y ahí estuvo la diferencia, sólo ahí. Una contra letal, veloz, y también favorecida por el resbalón de Jonny, que todo hay decirlo, le bastó a los ucranianos para tomar una (gran) ventaja en la eliminatoria. La jugada nació en una falta del Celta en el área de los de Paulo Fonseca. Despejó la defensa y salió muy rápido a la contra el Shakhtar. Marlos regateó a Sergio, pero su disparo lo despejó Bongonda con la espalda casi en la línea de gol. El rechace, sin embargo, le llegó a Blanco, que marcó a puerta vacía. Los de Fonseca se adelantaban mediada la primera parte.

La pegada ucraniana

A este Shakhtar le hace falta muy, muy poco para hacer daño. Fred, Marlos, Taison, Dentinho y Blanco fueron un dolor de muelas. Un pinchazo, un golpe que, de vez en cuando, deja medio KO al rival. Fred, en una jugada personal, estuvo a punto de volver a marcar, pero no acertó en el mano a mano con el meta celeste.

El Celta fue otro en la segunda parte. Ya había llegado con cierto peligro en la primera (Guidetti, Aspas y Bongonda, que tuvo las más clara, no acertaron), pero tras el descanso, agobiado por la necesidad, el empuje fue mayor. Más intenso. El delantero sueco estuvo en todas. Primero, más rápido que Pyatov, mandó el balón fuera y, después, pidió penalti (que pudo señalar el colegiado) en un forcejeo con Ratiskiy.

Tampoco es que el Shakhtar viviera encerrado en su área, pero la sensación era que si caía un gol iba a ser para los gallegos. Eso sí, con el permiso de Taison que, además de forzar dos amarillas en tres minutos, se marcó una fantástica jugada desde el centro del campo, una acción sólo estropeada con su mala definición.

No pudo el Celta, no era el día de la puntería celeste. Así que todo se decidirá en Ucrania.

/Diario Marca de España

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